Una vez al año se realiza la Semana Internacional de Conciencia del Abono. En serio, y se viene haciendo desde 1995. La idea central es justamente que se tenga en cuenta que el abono orgánico es importante, y que puede ser reciclado.
Hay diferentes tipos de abono, por lo general son mediante compuestos que no son naturales, orgánicos. El abono orgánico, también conocido como compost, está formado por materia orgánica descompuesta. Esta materia pueden ser hojas, desechos vegetales y animales, plantas muertas, animales muertos.
En la naturaleza, ese compost se forma solo, sin nuestra ayuda. Dentro de un bosque vemos que el suelo es esponjoso, negro, rico en nutrientes. Justamente porque se forma de todo eso que les comentaba.
Pero nosotros podemos lograrlo reciclando y ayudando así a la naturaleza. Por ejemplo los restos de podas de plantas, o cuando se corta el pasto, puede ser utilizado para el abono orgánico. También las hojas que se juntan en la vereda, o en el patio. Incluso restos de comida.
Si utilizamos este abono orgánico en nuestro jardín, o en nuestra huerta, ahorraremos un 70 por ciento de agua, ya que un suelo bien abonado irriga mejor, y necesita menos agua.
Como valor agregado, al retener más la humedad y necesitar menos agua, se erosiona menos también, ya que el agua suele lavar la tierra, pero si la humedad se mantiene sin agua corriendo todo el tiempo, el suelo se va a volver más fértil y próspero para las plantas.
Como valor agregado habrá más carbono almacenado en el suelo, y entonces no se van a necesitar pesticidas o fertilizantes artificiales.
Crear abono orgánico puede ser algo más que un pasatiempos para tener un jardín más rico, puede volverse hasta un negocio redituable, a medida que la gente necesita sacar más provecho del poco espacio que tienen en sus casas y también se preocupan más por no utilizar materiales contaminantes.
Así que ya saben, pueden hacer un pozo en el patio, o una pila donde van creando el abono con todo lo que reciclan, o tener grandes tachos donde mezclan los compuestos con la tierra. Y después… usarlo en el jardín propio, venderlo o regalarlo.
Vía Ecology