Las baterías de los coches tienen el índice de reciclado más alto del mundo. Son bloques de metales valiosos, así que no es difícil conseguir que alguien pague por las baterías una vez que están agotadas.
Pero esto se aplica a las baterías de plomo y ácido que se usan hoy en día en los coches comunes y en los híbridos. Con las nuevas baterías de litio, mucho más eficientes,
no es tan sencillo el reciclaje.
Las baterías de ión litio no tienen casi nada que sea interesante cuando han dejado de ser útiles para mantener una carga. El litio en sí es algo muy barato, que no justifica invertir en reciclar.
Si no son recicladas, significa que irán a parar a la basura, y eso es una muy mala noticia. Porque por más que no tengan nada de valor una vez agotadas, las baterías de ión litio tienen muchos compuestos contaminantes.
La buena noticia es que hay una compañía llamada Toxco, que ya se dedica a reciclar baterías de plomo y de níquel, le está poniendo el ojo a las de litio, principalmente por una apuesta ecológica.
La compañía es estadounidense, y el departamento de energía de ese país ya le ha dado 9,5 millones de dólares para que desarrollen una tecnología para reciclar baterías de litio.
Ellos ya vienen reciclando baterías de litio desde hace unos diez años, pero de las pequeñas, no de las grandes que podrían llevar los coches eléctricos del futuro cercano.
Si no se consigue hacer viable el reciclado de las baterías de ion litio, entonces será difícil llamar verdes a los coches eléctricos.
Fuente: Technology Review