“La necesidad es la madre de la ciencia”. Disculpen el cliché, pero es lo que mejor describe el proyecto de Dan Philips, que construye casas con basura.
La idea de Philips, de 64 años, y originario de Texas, es construir viviendas para familias de ingresos bajos, re-utilizando distintos materiales, que otros descartaron.
Su empresa de construcción, “Phoenix Commotion”, contrata a alrededor de cinco trabajadores, a los que se les paga un sueldo mínimo. Ellos están, generalmente, poco capacitados. La idea es que, construyendo viviendas, adquieran distintas habilidades, para luego poder lanzarse al mercado de trabajo con más herramientas.
¿Qué materiales usan? DVDs viejos, corchos, botellas, pedazos de cerámica y de espejos, ladrillos defectuosos, entre otros. No son agregados estéticos ni son usados sólo para decorar… El 80% de los materiales con los que construyen las casas provienen de otros proyectos de construcción, de tachos de basura, o del costado de las rutas. A Philips siempre le chocó ver rellenos sanitarios repletos de materiales de construcción descartados, más aún cuando el acceso a viviendas es caro.
En cambio, con Phoenix Commotion, la vivienda se vuelve algo mucho más accesible. Además, los futuros habitantes de la casa se involucran en el proceso, ya que deben colaborar con la construcción.
Cada tanto, Philips consulta a ingenieros y especialistas, para que lo asesoren en la construcción. Esto aumenta el grado de confiabilidad de las viviendas. Tal es así que algunos miembros de la municipalidad trabajaron con Phoenix Commotion para lograr crear un espacio que funcione como depósito de la basura de construcciones de la zona. Las empresas que dejan los materiales descartados ahí, también reciben reducciones de impuestos.
Un proyecto fascinante que combina varios beneficios: la reducción de la cantidad de basura enviada a rellenos sanitarios, la fabricación de viviendas accesibles, y la capacitación para el empleo.
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