Por primera vez en la historia, la humanidad enfrenta un problema (el calentamiento global) que exige una respuesta coordinada a nivel planetario.
Si tenemos en cuenta que aproximadamente el 90% de los futuros incrementos de los gases responsables del efecto invernadero provendrán de las economías en desarrollo, resulta esencial que todos independientemente del pasado abracemos una economía con bajas emisiones de CO2.
La respuesta no se debe hacer esperar más. Hace tres años el informe Stern concluyo que de no hacer nada las consecuencias económicas estarían entre el 5% -20% del producto global, un costo económico mayor que las pérdidas ocasionadas por la gran depresión del 30 y las dos guerras mundiales.
Uno de los puntos a tratar en la cumbre de Cambio Climático de Copenhague es la necesidad de instrumentar políticas de mercado para enviar señales a los agentes (es decir, empresas, consumidores) que conduzcan a decisiones económicas medio ambientalmente responsables. ![]()
Foto Chimney: Fuente Flickr Monster’s Photostream bajo licencia CC
Una de las alternativas es la de crear un esquema global de comercio de emisiones de carbono, tal cual lo está haciendo la Unión Europea.
Cómo funciona en la práctica? La autoridad correspondiente establece un límite a la cantidad de emisiones de CO2 que se pueden emitir. Se les otorga a cada empresa o grupo una cierta cantidad de permisos de emisión que establecen la cantidad de gases que pueden emitir. La cantidad total de permisos de emisión no debe exceder el límite establecido. Las compañías que quieran emitir más de lo que se les permite deben comprar créditos a aquellas empresas que contaminan menos. Esta transferencia de permisos genera el mercado de créditos de carbono. Así el que contamina más debe pagar un precio por su emisión, mientras el que redujo sus emisiones es recompensado.
Así la sociedad en su conjunto puede alcanzar la reducción de emisiones al menor costo económico posible, al mismo tiempo que se logra establecer una pauta para la transferencia de recursos a los países en vías de desarrollo que lleven a cabo proyectos ambientalmente positivos para el planeta.
El éxito de este proyecto va a ser una consecuencia de que tan serios sean los compromisos de los países de reducir sus emisiones y de la rigurosidad de los controles de aplicación de las medidas.