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Publicado por Verónica Alimonda
Bebes Eco

La gran pregunta es cómo lograr que un niño adquiera una conducta consciente y ecologista desde sus comienzos. De qué manera podemos educarlos para que se conviertan, en un futuro, en personas solidarias con el medio ambiente, responsables con el uso de los recursos naturales limitados del planeta, y que sean ellos, el día de mañana, los educadores de las generaciones venideras.

Encontrar la respuesta a este interrogante puede llevarnos a encontrar una solución a largo plazo que permita al niño del hoy – adulto del mañana ser capaz de interactuar en un mundo que no sólo le pertenece al género humano, sino a millones de organismos, animales y plantas. Como dice José Luis Gallego, autor de Ecología para no ecologistas, los pequeños cambios no sólo son poderosos, sino indispensables.

PRIMERA PARTE

Lo que sorprenderá es que esta metodología de crianza es perfectamente factible incluso antes del nacimiento del niño. Durante los meses en los que el bebé está dentro del útero materno, su gran fuente de vida no es otra que el cuerpo de su madre. Esto quiere decir que, indefectiblemente, la calidad de los productos que ella ingiera y los hábitos saludables que adquiera serán los que determinen la calidad de vida intrauterina que desarrolle el feto. De esta manera, aprovechar los alimentos de estación permite obtener los beneficios de una dieta sana y equilibrada. Los especialistas hacen hincapié en tratar de incorporar durante toda la vida esta filosofía de alimentación. Los productos naturales como frutas, verduras, hortalizas y cereales son ricos en fibra, no contienen azúcar, y aportan a la madre y al bebé beneficios tales como el aumento en los niveles de energía anímica y física, regulan el funcionamiento de los órganos del cuerpo y, por sobre todo, satisfacen las necesidades nutricionales de ambos. Además, ayudan a prevenir enfermedades ya que una alimentación sana refuerza el sistema inmunológico. Comidas frescas aportan al bebé nutrientes únicos como proteínas, grasas y ácido fólico. Las proteínas de los productos de origen animal y de las legumbres son básicas para la dieta del ser humano y, por tanto, de la embarazada. Aprovechar los momentos del año en los que crece cada uno de estos productos, es una buena manera de mantener una dieta variada y en armonía con el medio ambiente.

Por otro lado, y una vez que el niño ha nacido, la madre tiene la increíble posibilidad de brindar al bebé un alimento inigualable a cualquier otro: la leche materna. Ella es el alimento verde por excelencia. La leche materna aporta al niño todos los beneficios de una dieta sana y es, en consecuencia, absolutamente natural, evitando así el impacto ambiental de la fabricación de productos de nutrición infantil. A medida que el bebé necesite la incorporación de alimentos semisólidos, los padres pueden optar por papillas o leches preparadas, que se fabrican con productos naturales y ecológicos.

 

peluche thumb Bebes Eco Ahora bien, ¿qué pasa con el uso de los pañales, tan indispensables y necesarios para la comodidad e higiene de nuestros hijos? Según el Programa de Acción de Residuos y Recursos (WRAP, por sus siglas en inglés) tutelado por el gobierno británico, cada año se desechan unos 2.800 millones de pañales (cerca de medio millón de toneladas) en el Reino Unido. El Instituto Worldwatch, organismo independiente estadounidense, estima que en EE UU esta cifra asciende a 18.000 millones de pañales al año y representa la tercera mayor fuente de residuos sólidos en los vertederos del país. Un informe del grupo ecologista Amigos de la Tierra-España, advierte de que los pañales desechables comunes contienen, aparte de fibra compuesta y poliacrilato de sodio (un absorbente), polipropileno y polietileno microporoso (plásticos), por lo que, además de ser un residuo de degradación muy lenta, contaminan porque contienen derivados del petróleo. Afortunadamente, hay quienes han encontrado una solución ecológica, igualmente saludable y económica que los clásicos pañales desechables que están hechos con productos como plástico y celulosa. Lo que se denomina eco-pañal aporta comodidad y practicidad, pero con el plus de colaborar en el cuidado del medio ambiente. La clave está en los productos que se utilizan para su fabricación: naturales y biodegradables, sin aditivos químicos. Igualmente impermeables que los clásicos pañales, dejan que la piel del bebé respire y evite así paspaduras o enrojecimiento. Hay dos modelos: los eco-pañales desechables y los eco-pañales lavables. Eso sí, no se asusten si enseguida se acordaron del viejo chiripá, porque estos pañales son lo que podríamos denominar la versión mejorada, mucho más modernos y versátiles que los de antes y son, incluso, más inofensivos para la piel del bebé que los de plástico. Han evolucionado no sólo en cuanto a diseño, sino a practicidad e higiene. Entre los de tela hay una amplia variedad de estilos adaptables a cada necesidad. Están los que se conocen como todo-en-uno, que pueden lavarse hasta 300 veces y no necesitan de accesorios. Los otros son los pañales rellenables: a estos se inserta una especie de unitoalla desechable. Ambos poseen forma anatómica, con la posibilidad de ajustarse a la cintura del bebé, fabricados con tela de algodón con procesos de absorción, y vienen con prácticos cierres y atractivos diseños. Estos pañales se comercializan en varios países del mundo, y pueden comprarse en nuestro país por Internet (ecobebe.com.mx). Y acá no hay vuelta de hoja: desde el año 2000, se han detenido más de 45 millones de pañales desechables de caer en los rellenos sanitarios.

Pero para los niños, la vida no sólo es aseo y alimentación. El entretenimiento y el juego son parte esencial en el crecimiento de nuestros hijos. Entonces, ¿por qué no incorporar a su vida juguetes ecológicos? Según un reciente estudio realizado por la organización estadounidense Ecology Center, uno de cada tres juguetes presenta "importantes" niveles de compuestos químicos perjudiciales, entre los que se encuentran cantidades variables de plomo, sustancias inflamables y arsénico, entre otros componentes. La investigación revela también que el producto más contaminado es la bisutería infantil y relaciona las sustancias encontradas con la futura generación de problemas de salud en los niños. Asimismo, señala que los bebés y los niños más pequeños son un sector de la población "especialmente vulnerable" a la toxicidad de estos componentes, ya que sus cuerpos y cerebros no están del todo desarrollados.
Las madres preocupadas por la salud del bebé y del medio ambiente pueden encontrar peluches de lana natural, las clásicas muñecas de trapo elaboradas con algodón ecológico o juegos de madera en estas tiendas especializadas.

Es posible, entonces, brindar a nuestros hijos, incluso a aquellos que estén por nacer, una vida que colabore con esta nueva tendencia de cuidar el medio ambiente, algo sobre lo que necesitamos tomar consciencia de manera inmediata. Estos consejos, sumados a toda una filosofía de crianza ecológica, permitirán a las nuestros hijos crecer con una mentalidad en la que estén incorporados desde el principio la necesidad de cuidar, respetar, colaborar y sustentar los regalos que nos brinda nuestro planeta.

Dicen que se predica con el ejemplo. Hagamos lo posible para que todos los niños del mundo sean la prueba de que nuestras acciones están pensadas por y para el cuidado del único hogar que compartirán: la Tierra.

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