Aquí en Sustentator venimos viendo todos los aspectos de la Buenos Aires Verde, ya vimos en el capítulo anterior la vegetación de la ciudad, y hoy nos ocuparemos de los animales. Como habíamos comentado, los animales vamos a dividirlos en dos grupos, los salvajes y las mascotas. Hoy hablaremos de los salvajes.
¿Qué entendemos por un animal salvaje? Es la vida silvestre, son los animales no domesticados. Uno piensa en vida salvaje y se le viene a la mente un parque natural, una selva, un león cazando. Pero no, señoras y señores, también tenemos vida silvestre en las ciudades.
Ya vimos que de la vida silvestre originaria de Buenos Aires, apenas si quedan algunas aves y plantas, y hoy en día los animales salvajes de Buenos Aires que podemos apreciar a simple vista son en su gran mayoría aves. Pero obviamente no son los más abundantes, ya que este premio se lo llevan los insectos.
Las aves son sin embargo los animales silvestres que más fácil podemos observar. En las plazas y árboles de la ciudad podemos ver unas veinte especies diferentes, siendo los más típicos el gorrión, la paloma, el benteveo, el zorzal colorado y el hornero.
Otras especies más extrañas de ver son el carancho (Polyborus plancus), la paloma picazuro (Columba picazuro), el chiripepé cabeza verde (Pyrrhura frontalis), calancate ala roja (Aratinga leucophthalma), picabuey (Machetornis rixosus), suirirí real (Tyrannus melancholicus), piojito común (Serpophaga subcristata), golondrina ceja blanca (Tachycineta leucorrhoa) y zorzal chalchalero (Turdus amaurochalinus) entre otras.
En el área que rodea a Buenos Aires viven unas 270 especies de aves silvestres, pero en la ciudad apenas si se acercan a unas 30 o 40, siendo las más comunes las que comentamos antes. La razón es que son especies que están mejor adaptadas a ambientes tan modificados como lo es una ciudad, y que no tienen problemas de encontrarse con el hombre dando vueltas.
Otro atractivo son los árboles; por más que parezca paradójico, hay más aglomeración de árboles en la ciudad que en las afueras, ya que no hay bosques naturales en la región bonaerense. Por lo que las plazas arboladas son ambientes muy interesante para las aves.
Pero las aves no son los únicos habitantes voladores de la ciudad. Quienes viven en edificios de departamentos deben conocer bien a los murciélagos, al menos por su costumbre de meterse en los tapa rollos de las persianas.
Estos mamíferos voladores son de hábitos nocturnos, así que es difícil verlos. Suelen ser temidos porque portan virus como el de la rabia, pero son muy beneficiosos para controlar la población de insectos, ya que suelen comerse a polillas, mosquitos, moscas, grillos, avispas, langostas, etc.
Los murciélagos son autóctonos, y en la zona de Buenos Aires encontramos dos familias con 10 especies diferentes. El más común de todos en la ciudad es el Murciélago Moloso Común (Tadarida brasiliensi), debido a que prefiere refugiarse en edificios y viviendas, al contrario de sus parientes que tienen predilección por los árboles.
Otros animales salvajes difíciles de ver, pero presentes en la ciudad, y ciertamente bastante abundantes, son los roedores. En las ciudades suelen verse los roedores conocidos como comensales o domésticos, que están estrechamente asociados a nosotros los humanos.
Obviamente la estrella de los roedores citadinos es la rata. En Buenos Aires podemos ver a la rata negra (Rattus rattus), la laucha urbana (Mus domesticus) y la rata parda (Rattus norvegicus), ninguna originaria de la región, todas ellas llegaron en los barcos, como la mayoría de los ancestros de los argentinos.
Y por último, los más abundantes. Sí, los insectos. Seguramente ustedes pensarán primero en mosquitos y arañas, pero el más abundante y molesto es la cucaracha.
Hay 4000 especies de cucarachas en el mundo, pero la más abundante en Buenos Aires es la cucaracha rubia o alemana (Blattella germanica), una plaga muy molesta. Le siguen en orden decreciente la cucaracha americana (Periplaneta americana), la cucaracha café ahumada (Periplaneta fuliginosa) y la cucaracha oriental (Blatta orientalis).
Las ciudades son un paraíso para las cucarachas, por eso han seguido al Homo sapiens por donde sea que se haya establecido. Nosotros somos una especie que acumula todo tipo de cosas, proveyéndole así a las cucarachas refugio interminable. Apilamos basura, troncos, bidones, cartones, chatarra.
Le siguen en importancia las arañas, de las que tenemos unas 1000 especies en Argentina, muchas de ellas presentes en Buenos Aires. Pero los malos de la película hoy en día son los mosquitos, culpables de enfermedades como el dengue.
Así llegamos al final de nuestro paseo por la fauna silvestre porteña, seguiremos en el próximo capítulo con las especies domesticadas y las mascotas.
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