POR Sustentator - 27 febrero, 2015

Fin de semana de mercado

Llega el último fin de semana de febrero y, con él, aquí en Buenos Aires significa el fin de las vacaciones, la vuelta para muchos a la rutina y, en el caso de los más chicos, al colegio. Una manera especial de disfrutarlo es a través de actividades vinculadas con la gastronomía, la sustentabilidad y el buen vivir.

Foto: Gentileza Sabe La Tierra

Con una propuesta diferente que busca retomar el vínculo de conocimiento y trabajo conjunto entre productor y consumidor, Sabe la Tierra continúa expandiendo sus mercados y actividades para toda la familia. En la búsqueda por concientizar y promover una mayor responsabilidad tanto desde la producción como del consumo, el equipo despide el mes de febrero con diferentes propuestas para divertirse y, al mismo, empezar a adoptar un estilo de vida más en armonía con nosotros mismos, con los demas y con el planeta.

Les compartimos algunas de las principales actividades que se llevarán a cabo este fin de semana en sus diferentes mercados.

Viernes 27/02 (hoy). Se llevará a cabo una de las últimas jornadas nocturnas del mercado en Florida. Podrán saborearse comidas naturales, aptas para celíacos, propuestas veganas y vegetarianas y pizzas integrales. Se realizará una actividad de lectura de cuentos para toda la familia a través de títeres y otros objetos, a las 20. Una hora más tarde se podrá disfrutar de música en vivo a cargo de Elecuá, clásico del latin jazz, y de Camarones del Aljibe, una fusión entre acústico, rock y latino.

¿Cuándo? Viernes 27/02 de 19 a 23.

¿Dónde? En Plaza Amigos de Florida, Av. San Martín 2400, Florida, provincia de Buenos Aires.

Sábado 28/02. Entre las ya habituales diferentes propuestas del mercado de Vicente López, este sábado se destaca la presencia del emprendimiento Con Aroma a Pan, que realizará descuentos en su cosecha orgánica de manzanas, ciruelas y duraznos. Además estará presente la Escuela Waldorf Cuarto Creciente del barrio de Florida para recaudar fondos para la construcción del edificio de su escuela secundaria.

¿Cuándo? Sábado 28/02 de 09 a 14.

¿Dónde? En Sabe la Tierra Vicente López, Av. San Martín 2400, Florida, provincia de Buenos Aires.

Sábado 28/02. La fundante edición del mercado en San Fernando estará presente como cada sábado con algunas actividades especiales: música orgánica en vivo a cargo de Roma y Las Libélulas Azules, y un taller de huerta orgánica para promover la realización de tu propia huerta en tu hogar.

¿Cuándo? Sábado 28/02 de 10 a 18.

¿Dónde? En la estación San Fernando del Tren de la Costa, San Fernando, provincia de Buenos Aires.

Sábado 28/02. Además de sus mercados fijos, Sabe la Tierra estará presente en Quinta Trabucco con una grilla completa de actividades. Charlas prácticas para que pongas en práctica tu propia huerta, a cargo de Federico y Franco Moschettoni y Jonathan Zarandy; y para que sepas cómo alimentarte durante el embarazo y en las primeras etapas de tu hijo, a cargo de Edda Silva. Una clase de cocina rica y natural a base de arroz yamaní, a cargo de Marcela Romanuk. Lectura del aura y meditación para cerrar el día.

¿Cuándo? Sábado 28/02 de 10 a18. (Se suspende en caso de lluvia).

¿Dónde? En la Quinta Trabucco, Melo 3050, Florida, provincia de Buenos Aires.

POR Tais Gadea Lara - 26 febrero, 2015

Energía eólica en la Torre Eiffel

El camino rumbo a la COP21 ya ha comenzado. Y para ello, su sede, la bella ciudad francesa de París, se está preparando con una serie de cambios y acciones que ponen su acento en la sustentabilidad y el cuidado del ambiente. Su símbolo histórico y cultural más emblemático, la Torre Eiffel, es una de las primeras protagonistas de ese proceso.

Las nuevas turbinas eólicas de la Torre Eiffel.

El 2015 es, sin dudas, un año que puede convertirse en histórico para el planeta y la humanidad. La necesidad ya pasó a hacer urgencia en la búsqueda por lograr firmar un acuerdo ambicioso entre los países en la próxima Conferencia de las Partes (COP21) frente al cambio climático. En este largo (pero no tanto) camino a la próxima conocida popularmente como “cumbre del clima” -que comenzó hace unas semanas en Ginebra con la definición de un nuevo borrador del ADP- la ciudad elegida como sede del máximo evento político-ambiental decidió incrementar su compromiso con el cuidado del ambiente.

La romántica, apasionada y cultural ciudad europea de París se convertirá en el espacio de debate de políticos, organizaciones y sociedad civil en diciembre próximo. Y para semejante honor, su gobernación ha adoptado diferentes acciones que profundicen su política ambiental. En este sentido, la Torre Eiffel fue protagonista esta semana (no solo porque algunos drones sobrevolaron la zona y alertaron a la seguridad parisina, ante los trágicos hechos terroristas de comienzo de este año) sino también porque se concluyó la instalación y puesta en funcionamiento de energía eólica en el monumento.

¿En qué consiste la iniciativa? Se trata de dos nuevos aerogeneradores de siete metros de longitud que se situaron en el segundo piso de la torre. De este modo, toda la electricidad que consume el monumento (especialmente durante la noche, con su magnífico y tradicional juego de luces que ningún turista quiere perderse) será abastecido por fuentes limpias. Se estima que las turbinas eólicas de eje vertical generarán 10.000 KWH cada año.

La ubicación de los aerogeneradores a 127 metros de la superficie no fue al azar sino que en el segundo piso les permitirá aprovechar al máximo la fuerza del viento de la ciudad. Su instalación fue responsabilidad de la compañía estadounidense Urban Green Energy. Su minucioso proceso de colocación que llevó meses, permite que hoy las dos turbinas pasen desapercibas al público tanto en vista como en sonido.

La medida se enmarca dentro del denominado Plan Climático de París y se suma a las acciones que desde el equipo de la Torre Eiffel vienen llevando a cabo para reducir su impacto ambiental. En octubre de 2014, se reemplazó toda la iluminación del primer piso por lámparas LED para una mayor eficiencia energética y ahorro de consumo. Además, los nuevos aerogeneradores se complementan con el ya existente sistema de energía solar fotovoltaica, presente en la Torre.

Nick Blitterswyk, director de Urban Green Energy fue contundente respecto del impacto que esta iniciativa puede tener en la ciudadanía: “La Torre Eiffel es sin duda el ícono arquitectónico de mayor renombre en el mundo. Cuando los visitantes ven ahora las turbinas de viento en la torre estamos un paso más cerca de un mundo alimentado por energía renovable, limpia y fiable”.

 

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POR Agostina Mileo - 25 febrero, 2015

Recursos en cloacas

Si antes de pedir que todo lo que tocara se convirtiera en oro, Midas hubiera sabido lo difícil que iba a ser ir al baño, tal vez lo hubiera pensado mejor. Si hubiera vivido en una ciudad con cloacas tal vez no lo hubiera pedido nunca.

Bill Gates toma agua de lo que antes eran residuos humanos, gracias al Janicki Omniprocessor.

Parece que en el fango que queda como residuo luego de tratar los desagües hay algo así como 13 millones de dólares en metales preciosos (teniendo en cuenta una producción de un año para una ciudad de un millón de personas). Así que mientras nuestros antepasados alquimistas se mataban por convertir el plomo en oro, en tiempos modernos basta con revisar lo que tiramos.

Un estudio de la Universidad Estatal de Arizona utilizó un espectómetro de masas (un aparato que puede distinguir varios elementos en una mezcla según sus densidades) para determinar qué había en los barros que quedan una vez que se potabiliza el agua de las cloacas. Este residuo, que para la investigación vino de Arizona y de muestras almacenadas en el Repositorio Nacional de Biosólidos, demostró valer alrededor de U$S280 por tonelada. El equipo buscó los 13 metales más valiosos del mercado y los encontró, incluyendo oro, plata, cobre, hierro y zinc. Mil kilos de fango cloacal contenían 16.7 gramos de plata y alrededor de un tercio de gramo de oro. Sin embargo, hay que tener en cuenta que estos valores se establecen suponiendo que se pueda extraer la totalidad de los metales, y no parece ser posible.

Las cloacas concentran los residuos industriales, los domiciliarios y los drenajes de lluvia, mezclando todos los elementos. Remover metales pesados muchas veces resulta un dolor de cabeza cuando se necesita distribuir agua limpia en las redes. Actualmente, el 60% de este barro se utiliza como abono en Estados Unidos, pero se teme que contenga elementos tóxicos. El resto se quema o se pone en rellenos sanitarios.

En la ciudad japonesa de Suwa, una planta de tratamiento de efluentes cloacales situada en las cercanías de un parque industrial donde se fabrican instrumentos de precisión, reportó colectar alrededor de dos kilos de oro por cada tonelada de fango incinerado. Por otro lado, algunas plantas están extrayendo fósforo y nitrógeno para venderlo como fertilizante. En Suecia se está testeando la viabilidad de bioplásticos hechos a partir de este residuo, y la Fundación Bill y Melinda Gates financió recientemente la construcción de un incinerador de material de cloacas que produce electricidad y agua potable.

Sin embargo, hay que recorrer un largo camino hasta que la extracción de recursos a partir de las cloacas sea una práctica común. Muchas veces los elementos que buscamos están muy diluidos o presentes en partes muy pequeñas. Por lo tanto en algunos casos, no se justifica la inversión en el equipamiento necesario, aunque por supuesto hay costos sociales al dejar de lado el tratamiento de esas aguas residuales conteniendo metales pesados. Como siempre, lo primero que hay que cambiar es la cabeza. Empezar a valorar como recurso algo que provoca tanto rechazo como lo que dejamos en las cloacas no es fácil. Por suerte, las cosas brillantes siempre nos han fascinado y probablemente nos den un empujón a la hora de tomar decisiones.

 

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PUBLICADO EN AguaDestacados
POR Agostina Mileo - 17 febrero, 2015

De deforestación y termitas

Un suelo agrietado. Un sol abrasador. Un hombre solitario, agotado, deshidratado. La línea del horizonte desdibujada. O eso, o ciudades en el aire y tubos teletransportadores. Todo son desiertos en el futuro imaginario.

Termitas, aliadas en la lucha contra la deforestación.

La idea de un planeta convertido en aridez constante viene siendo más un anuncio que una premonición. Y, como tantas otras veces, mirar desde arriba parece haber cambiado la perspectiva. Cuando se trata de estudios sobre desertificación, que es la transición de un ecosistema no desértico a uno desértico, se observan cinco estadios. Cada uno está caracterizado por un patrón de crecimiento de la cobertura vegetal. Los investigadores utilizan imágenes satelitales para determinar en qué estadio se encuentra una determinada área de sabana y hacia cuál se dirige.

Recientemente, estas observaciones determinaron que las zonas que contaban con termiteros eran más resistentes a este proceso. Los nidos de termitas, que se erigen como pequeñas montañas en algunas partes del planeta, almacenan humedad y nutrientes, además de permitir que el agua penetre mejor en los suelos a través de sus laberintos internos. El tipo de construcción conserva la comida de sus habitantes en un ambiente refrigerado y esto resulta en un abono natural para la tierra circundante. Además, como el agua circula por los túneles que hacen bajo tierra, el área se fertiliza. De esta forma, los termiteros hacen que los ecosistemas puedan sobrevivir con menos lluvia que aquellos que no los poseen.

La investigación, de la Universidad de Princeton (Estados Unidos), se hizo con termitas del género Odontotermes, pero los resultados teóricos se aplicarían a cualquier tipo de animal con hábitats similares que aumenten la disponibilidad de recursos del suelo alrededor de sus nidos. Aunque las condiciones climáticas puedan ser tan duras como para hacer desaparecer la vegetación, la reforestación es mucho más fácil cuando el agua penetra bien en el suelo. Las plantas crecen como si lloviera mucho más.

Al reconocer la influencia de las termitas sobre el ecosistema, el equipo también tuvo que replantear la eficiencia del modelo de evaluación de impactos. Los patrones de crecimiento de la cobertura vegetal existirían en escalas mucho menores a las de los cinco estadios sugeridos hasta ahora. Inclusive, cambiarían en cuestión de centímetros. En el caso de la vegetación densa en y alrededor de los termiteros, el fenómeno se da en la escala de decenas de metros. Por otro lado, se ve muy parecido al último de estos cinco estadios, el que va de la estepa al desierto. Así que si se mirara con el modelo tradicional, pareciera que la zona de termitas está por colapsar. En la literatura científica aparece otro mecanismo que explica un patrón similar, en el que la vegetación se reorganiza en respuesta a la disminución de las lluvias. El equipo de Princeton dice que no son excluyentes.

Como casi siempre en la naturaleza, las cosas no tienen una sola causa. Y como a través de estas observaciones los investigadores concluyeron que hay más de un mecanismo que determina la resistencia de un área a la desertificación, desarrollaron otro modelo. Las proyecciones matemáticas revelaron que las maneras que tiene la vegetación de conservarse son varias y suceden al mismo tiempo, pero a distinta escala.  Las observaciones entonces, no deberían ser generales y ajustadas a un sistema de las muestra estáticas. Hay que mirar de cerca y encontrar dónde se evidencia cada patrón para saber cuántos factores están en juego. De esta manera, un ecosistema que antes  parecía al borde de convertirse en desierto pasa a ser todo lo contrario; una zona que activó herramientas para preservarse (como la presencia de termitas). Los biomas podrían ser mucho menos tendientes a colapsar de lo que creíamos. Esperemos que nosotros también.

 

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POR Sustentator - 16 febrero, 2015

Suculentas en macetas creativas

En tu balcón, tu jardín, tu oficina o tu living, cualquier lugar es ideal para darle un toque de verde. Y para ello las suculentas son nuestras principales aliadas. Te compartimos diferentes ideas en imágenes para que las dispongas en tu hogar de manera creativa, reutilizando elementos como macetas o simplemente probando con nuevas opciones. Compartí tus ideas y sugerencias en los comentarios!

Un gran “nido” de suculentas para decorar la mesa.

Macetas pintadas de gris para resaltar el verde.

Aún podés darle vida a una maceta rota.

Jardín vertical de suculentas en corcho.

Reutilizá cáscaras de huevos y pintalas.

Una alternativa en cemento.

Terrarios de suculentas.

Creá tu propio terrario en tu hogar.

Todo frasco de vidrio se puede convertir en una maceta para tu suculenta.

pequenas-macetas-blancas-plantas-suculentas

Un concepto minimalista para resaltar el verde.

Decorá macetas con los más chicos.

Regalá suculentas!

Reutilizá una botella de plástico para esta innovadora maceta.

Reutilizá pedazos de madera y creá macetas.

PUBLICADO EN DestacadosReciclado
POR Tais Gadea Lara -

Beneficios nutricionales de la ciruela

Una fruta de estación rica no solo en sabor sino también en nutrientes. En nuestro recomendado de la semana para una dieta equilibrada y saludable, hoy les compartimos los beneficios de la ciruela.

Ciruelas, un fruto rico en nutrientes.

Jugosas y dulces, las ciruelas se caracterizan por ser un fruto ideal para consumir durante la temporada de verano. Su cuerpo carnoso y su color rojizo provienen del árbol denominado ciruelo. Su origen se encuentra en Turquía e Irán. Sin embargo hoy sus principales productores se ubican en Argentina, Chile, Sudáfrica y Estados Unidos.

La ciruela posee además múltiples propiedades beneficiosas para tu organismo. De hecho, ha sido considerada por algunos especialistas como un “superalimento”. Aquí te compartimos sus aportes más destacados para que la incluyas en tu dieta diaria.

Es rica en hierro. La ciruela posee altos niveles de hierro. Por ello, se recomienda su consumo para combatir la anemia.

Aporta diversidad de vitaminas y minerales. El consumo de ciruela nos brinda vitamina E (con gran poder antioxidante) y vitaminas A y C, ello contribuye a desarrollar nuestro sistema inmunológico. La ciruela también es rica en vitamina B, ayudando a metabolizar carbohidratos, proteínas y gracias; y en vitamina K, esencial para el sistema sanguíneo y óseo. Además brinda a nuestro organismo distintos minerales, como potasio, calcio, magnesio y el ya mencionado hierro.

Ayuda a regular el funcionamiento intestinal. La ciruela es altamente recomendada para evitar el estreñimiento y otros transtornos intestinales, debido a sus propiedades laxantes y a su alto contenido de fibra. Su grado de efectividad en este efecto dependerá de la cantidad de consumo que de ella se haga. En líneas generales, un consumo regular de la ciruela facilita la digestión.

Se aconseja su consumo en dietas de adelgazamiento. Ya que es baja en calorías y no contiene grasas saturadas. Los 100 gramos de fruta aportan solo 48 calorías.

Promueve la producción de flavonoides. Se trata de compuestos que atacan a los radicales libres, interventores en procesos de envejecimiento y otros que resultan ser dañinos para el cuerpo.

Es recomendable ante ciertas enfermedades o molestias. Es una fruta que se aconseja consumir para combatir estados de tos y bronquitis, y para reducir el colesterol “malo”.

Según algunos especialistas, comer ciruelas en ayunas te permitirá incorporar mejor sus aportes nutricionales y favorecer así a tu organismo de una manera rica y saludable a la vez. Podés consumirlas sola como fruta a la mañana, mediamañana o como postre, o innovar incorporándola en jaleas, jugos, mermeladas y tortas.

Fuentes consultadas: Cosas de Salud, En Buenas ManosiMujer, Mejor con SaludMis Remedios, Natursan

 

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POR Sustentator - 11 febrero, 2015

Macetas recicladas

Nunca es tarde para dedicarle un tiempo de tu rutina a llevar un poco más de verde a tu casa, departamento u oficina. Sea en el interior o exterior, las plantas contribuyen a llevar a cabo nuestras actividades diarias de una manera más saludable y en contacto con la naturaleza. Por eso, te compartimos algunas ideas en imágenes de macetas recicladas a partir de diferentes residuos, como botellas de vidrio o plástico, latas, neumáticos, cartón u objetos en desuso (como calzado).

Latas, versión pintadas.

Reutilización de envases de plástico.

Botas de lluvia en desuso como macetas.

Neumáticos, ideales para exterior.

Botellas de plástico para huertas verticales.

Latas de té recicladas para huerta.

Calzado en desuso, maceta en la pared.

Latas de aluminio como macetas en exterior.

Los focos de luz ideales para llevar el verde a tu escritorio.

Reciclá latas de aluminio para una una huerta en tu cocina.

PUBLICADO EN DestacadosReciclado
POR Agostina Mileo -

El calentamiento global en las ciudades

Nadie quiere tener calor caminando entre edificios. Eso es seguro. Las ganas de huir de la ciudad apenas el termómetro empieza a subir no solo tendrían que ver con las ganas de irse de vacaciones. Parece que en las ciudades de verdad hace más calor que en otros lados.

Las altas temperaturas se evidencian en las ciudades.

Un estudio realizado en el Instituto Indio de Tecnología es uno de los primeros en enfocarse sobre los cambios en el clima de las ciudades. El equipo elaboró un perfil de varias urbanizaciones alrededor del mundo entre 1973 y 2012, concentrándose en identificar olas de calor. Para hacer el informe, se obtuvieron datos a partir de las observaciones diarias del Sumario Global del Día (GSOD), una base de datos hecha por el Centro Nacional de Datos Climáticos (NCDC). Primero, identificaron las áreas urbanas como aquellas con poblaciones de más de 250.000 habitantes (alrededor de 650 en total). Después, refinaron la búsqueda y se quedaron con aquellas que están próximas a una estación GSOD y tienen registros completos del período. El estudio compiló finalmente los datos de 217 ciudades.

Una vez obtenidos todos los informes del clima de todos los días entre 1973 y 2012 en las 217 ciudades, los investigadores seleccionaron los indicadores de temperaturas extremas, precipitaciones y viento para identificar olas de calor, olas de frío, y días y noches particularmente fríos o calurosos, pero aislados. Las olas de calor fueron definidas como aquellos períodos en los que la temperatura máxima diaria fue superior a la del 99% de los días del período 1973-2012, durante seis días o más. Los resultados mostraron que las olas de calor por área fueron cada vez más frecuentes durante las últimas cuatro décadas. De los cinco años con mayor número de olas de calor registradas, cuatro son los últimos del estudio (2009, 2010, 2011 y 2012).

Además, se evidenció una baja en las olas de frío, y en alrededor del 60% de las ciudades también hubo un decline de los días muy ventosos. Alrededor del 17% de las áreas analizadas tuvo mayores picos en las precipitaciones diarias y en cerca del 10% aumentaron las precipitaciones totales anuales. Utilizando una base de datos diferente, los investigadores luego observaron los patrones de 142 pares de zonas urbanas y no urbanas. Las temperaturas extremas y el decrecimiento de los vientos no solo resultaron ser mayores en las ciudades con respecto a sí mismas, sino también al compararlas con áreas no urbanas.

“Los resultados muestran un aumento de las olas de calor y de la cantidad de días y noches calurosos. Al mismo tiempo, las olas de frío y los días ventosos fueron disminuyendo en los últimos 40 años. Nos sorprendió que globalmente las precipitaciones no aumentaran tanto, ya que en trabajos anteriores habíamos observado un aumento significativo de las lluvias en áreas urbanas de Estados Unidos”, declara Vimal Mishra, uno de los profesores que dirigió la investigación.

Alrededor de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas, por lo que resulta de especial importancia comprender los cambios en el clima de estos lugares. Si bien la superficie que ocupan las ciudades es relativamente pequeña, en ellas se concentra la riqueza. Los daños a la infraestructura urbana pueden resultar en grandes pérdidas económicas, por lo que es de suma importancia seguir estudiando cómo los climas extremos afectan y afectarán a las ciudades.

 

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POR Charly Karamanian - 5 febrero, 2015

Efecto isla urbana de calor, techos verdes y techos blancos

Verano en algunas ciudades del mundo, hace calor, mucho calor. Por las noches es difícil conciliar el sueño sin encender el aire acondicionado o un buen ventilador. El fenómeno se denomina isla urbana de calor, afecta a las grandes ciudades en el mundo, es una de las causas del cambio climático y tiene consecuencias directas sobre la salud, el consumo de energía y las inundaciones. A continuación veremos algunos conceptos claves para entender el efecto isla urbana de calor y dos soluciones posibles: techos blancos y techos verdes.

Techos verdes

Se denomina efecto isla de calor a la diferencia de temperatura registrada entre las ciudades y las áreas suburbanas, producto de la absorción y liberación de calor por parte de las grandes superficies de asfalto y hormigón, los sistemas de refrigeración y la combustión de los medios de transporte. Esta mayor temperatura genera un círculo vicioso que promueve el uso masivo del aire acondicionado, liberando aún más calor al ambiente. Este fenómeno tiene el efecto de aumentar la frecuencia e intensidad de las lluvias que caen sobre la ciudad. El agua recorre las superficies impermeables de techos y calles, que sin la posibilidad de escurrir en la tierra o ser absorbida por las plantas, congestiona las redes pluviales, causando inundaciones y arrastrando todo tipo de sustancias que terminan contaminando ríos y mares. Por otro lado, el sol del verano recalienta las superficies oscuras, alcanzando temperaturas de más de 80º centígrados, generando corrientes de aire ascendente de hasta medio metro por segundo, elevando partículas y provocando las típicas nueves de smog que rodean las grandes ciudades.

TECHOS BLANCOS

Los griegos los sabían, las típicas construcciones sobre el mar mediterráneo son una clara evidencia. Así como el uso de ropa de colores claros nos ayuda a mantenernos fresco en un día soleado, los techos blancos reducen la temperatura de la superficie y del interior del edificio. Utilizan pinturas con pigmentos especiales que reflejan la luz solar, cuentan con protección UV y son impermeables al agua. No cuesta más caro que un techo convencional, sobre todo si se trata de un techo nuevo y se puede aplicar a todo tipo de cubiertas.

El techo del nuevo edificio “verde” del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ubicado en Parque Patricios y diseñado por el reconocido arquitecto británico Norman Foster, y el de La Casa G: La Casa Sustentable en Argentina, fueron pintados utilizando Sikalastic 560, con certificación bajo normas Energy Star y es libre de componentes orgánicos volátiles. Esta pintura no solo es ecológica, sino que su aplicación es segura ya que no compromete la salud de quienes la aplican.

Algunos beneficios de los techos blancos:

  • Reducción de las facturas de energía al disminuir las necesidades de aire acondicionado en verano.
  • Mejora de la comodidad interior para espacios que no tienen aire acondicionado.
  • Disminución de la temperatura del techo, lo que extiende la vida útil del mismo. En verano, la diferencia entre tener un techo blanco y uno oscuro, puede ser de más de 50 grados centígrados.
  • Disminuyen la temperatura de la ciudad contribuyendo a mitigar el cambio climático.
  • Reduce la demanda pico de electricidad, contribuyendo a evitar cortes de energía.
  • Reduce las emisiones de plantas de energía que utilizan combustibles fósiles, incluyendo el dióxido de carbono, dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y mercurio. Se estima que un techo blanco de 100m2 compensa la emisión de 10 toneladas de CO2 a lo largo de su vida útil.

El clima es un factor importante al momento de analizar la conveniencia de un techo blanco. En climas cálidos y templados logran un gran ahorro en refrigeración, pero pueden incrementar el consumo de energía en climas muy fríos. Por otro lado, en lugares cálidos y húmedos, las superficies frías del techo son más susceptibles a la formación de moho o verdín que los techos oscuros. Algunas pinturas incluyen componentes especiales que evitan el problema.

TECHOS VERDES

Otra alternativa, de mayor costo inicial por metro cuadrado, pero con varios adicionales son los techos verdes. Ventajas adicionales:

  • La cubierta vegetal aporta una aislación térmica superior a la de los techos blancos, sobre todo en los meses de invierno.
  • Capturan CO2 de la atmosfera mediante el proceso de fotosíntesis. Según un estudio de la Universidad Estatal de Michigan, Estados Unidos, pueden absorber 375 gramos de CO2 por metro cuadrado.
  • El pasto o vegetación actúa como un filtro biológico, atrapando las partículas presentes en el aire.
  • Retiene el agua de las primeras lluvias, liberándola lentamente, aliviando las redes pluviales y contribuyendo a evitar las inundaciones.
  • Aporta un espacio de recreación saludable y dependiendo de la ubicación, permite tener una huerta orgánica.
  • Beneficios impositivos. La Ley Nº 4.428 de “Techos Verdes” de la Ciudad de Buenos Aires, establece reducciones en la tasa de construcción y en el ABL.

El arquitecto Andrés Rogers, del estudio de arquitectura Intile & Rogers comentó que a través de la organización Práctica Sustentable, convocan periódicamente al especialista y referente mundial en techos verdes, Gerneot Minke. Con el profesor de origen alemán, brindan talleres de construcción de techos verdes en Argentina. Un techo verde es un elemento que mejora notablemente la eficiencia energética y la calidad de vida de sus ocupantes y que no encarece sustancialmente el costo de una nueva construcción, sobre todo en el caso de un edificio de viviendas u oficinas. Destacó el caso del edificio realizado por su estudio ubicado en la calle Quintana en el barrio de Saavedra. Cuenta con más de 60m2 de techo verde en la terraza de uso común. El agua captada por los techos es almacenada en un tanque cisterna y reutilizada para el propio riego del techo y las plantas que brindan el control solar natural en la fachada vegetal del edificio.

Otro de los especialistas locales, Pablo Rosati de Green Roof Argentina, indicó que el costo promedio por metro cuadrado de un techo verde estándar ronda los $1.500, incluyendo impermeabilización de la superficie. Además de las ventajas ya conocidas, un techo verde contribuye a generar un mejor clima de trabajo. Estudios realizados en Reino Unido y Holanda determinaron que un ambiente con más verde puede mejorar la eficiencia laboral en un 15%. Esto está relacionado al estado de animo y la salud de las personas e incide en la creatividad, concentración y presentismo. Está fue una de las consignas al instalar el techo verde en las nuevas oficinas de B-ECO, un espacio de trabajo colaborativo para emprendedores sustentables ubicado en Beccar, provincia de Buenos Aires.

TECHO BLANCO VS. TECHO VERDE

Un estudio del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley en California, realizado por un equipo que se dedica a estudiar cómo mantener las ciudades más frescas, indica que los techos blancos son tres veces más eficaces que los techos verdes para reflejar el sol y combatir el cambio climático. Pero como vimos anteriormente, el techo blanco no es apto para todo los climas y carece de algunas ventajas adicionales que aportan los techos verdes. Arthur Rosenfeld, el científico principal del estudio, sugiere que los propietarios más interesados en los beneficios ambientales locales deberían elegir los techos verdes, que ofrecen la función de retardar las aguas pluviales y una estética natural del paisaje. Finalmente aclara que ambos tipos de techos mantienen a los edificios frescos en los días calurosos, pero los techos verdes en realidad ahorran a los propietarios más en sus facturas de energía, debido a que la evaporación de las plantas hace que sean mejores para la refrigeración de edificios en el verano, mientras que en el invierno, ayudan a mantener el calor porque son más aislantes.

Finalmente les comparto la charla TEDx Bahía Blanca: “De la cueva a la casa sustentable”, donde hablo acerca de este tema y varios otros relacionados a las construcciones sustentables.

POR Agostina Mileo - 3 febrero, 2015

Ébola y primates

Reconocemos que sufren, que saben que están lejos de su casa, que quieren a sus hijos. Son nuestros papás lejanos;  les hablamos y descubrimos cosas sobre nosotros mismos cada vez que nos responden. Es imposible mirarlos de cerca y que no nos asalte una duda existencial, usar esa mirada de transporte hasta los confines del universo para pararnos en el origen. Tan parecidos y tan lo mismo somos que padecemos las mismas enfermedades.

Primates, también afectados por el ébola.

El ébola es más mortífero para algunos grandes simios que para los humanos (95% de mortandad en gorilas y 77 en chimpancés). Una mezcla de agresividad del virus y del consumo caracterizan el panorama. La deforestación llevó a muchas especies a vivir arrinconadas en pequeñas áreas, por lo que el contacto entre especímenes es más frecuente, así que se contagian con facilidad. Se estima que alrededor de un tercio de los chimpancés del mundo murieron de ébola desde 1990.

Igual que para nosotros, los brotes de ébola en las poblaciones de primates se dan en forma de epidemia. En 1995 se murieron alrededor del 90% de los gorilas en el Minkébé Park de Gabon. Entre 2002 y 2003 alrededor de 5.000 gorilas en Congo. Es difícil estimar cantidades, ya que son animales muy elusivos, pero la Fundación Vida Silvestre cree que deben quedar alrededor de 100.000 en estado salvaje. Entonces, un nuevo brote podría dejar a los gorilas al borde de la extinción.

Los Gorilas Occidentales ya están listados como “especie en extinción”, y los Orientales como “críticamente amenazados”. Se necesita implementar medidas a corto plazo para frenar la expansión del virus, y a largo plazo para prevenir nuevas epidemias. A diferencia de lo que sucede con nosotros, una vacuna ha demostrado ser sumamente efectiva para tratar la enfermedad en primates. Sin embargo,  aún no se ha probado directamente sobre los simios, ya que las leyes para realizar investigaciones que involucren a estos animales son muy estrictas dado el reconocimiento de su similitud cognitiva con los humanos. Muchos se preguntan si hacemos lo correcto al no plantear la necesidad de una excepción en este caso.

A largo plazo, la reforestación podría ayudar a reducir el contacto, ya que si se amplían los hábitats el riesgo de contagio es menor. Reforzar la protección contra cazadores e intensificar el marco legal para impedir el consumo de la carne de estos animales también resultaría  beneficioso. Tener más árboles y animales viviendo entre ellos no suena mal para nadie. Si son prójimos amémoslos como a nosotros mismos. O mejor no. Tratémoslos como nos gustaría tratarnos.

 

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PUBLICADO EN AnimalesDestacados
POR Tais Gadea Lara - 2 febrero, 2015

Mango: sus beneficios y aportes

El verano es una de las estaciones más especiales del año para enriquecer nuestra dieta probando alimentos que, hasta el momento, pasaban desapercibidos de la rutina alimentaria. El mango es un fruto poco conocido que, sin embargo, tiene importantes aportes para nuestro organismo. Aquí te compartimos sus beneficios y te invitamos a sumarlo a tu alimentación.

El mango, fruto rico en nutrientes.

El mango es un fruto tropical proveniente de la cultura de los Himalaya en la India subcontinental. Su aspecto es muy notorio: tiene una parte carnosa cuya tonalidad puede variar del amarillo al rojo y una semilla de gran tamaño en su interior. Su sabor es dulce, convirtiéndolo en una propuesta ideal para postres o jugos, o simplemente para degustar así solo.

Entre sus múltiples aportes al organismo, los siguientes se consideran como los más destacados a la hora de considerar incorporar el mango a nuestra alimentación semanal.

Es fuente de minerales y vitaminas. El mango tiene una rica cantidad de magnesio, hierro, calcio, potasio y selenio, y vitaminas A, C y E. De hecho, un mango maduro de 200 gramos aporta la cantidad diaria recomendada de vitamina C y un 30% de vitamina A. Además, posee vitamina K, que ayuda en una correcta absorción de calcio y, por lo tanto, mejora nuestra salud ósea.

Cumple un rol antioxidante. Su cáscara es rica en fenoles, sustancias con un fuerte poder antioxidante. Además, contiene Zeaxantina, un antioxidante que filtra los rayos de la luz azul dañina y protege la vista. De esta manera, el mango es fuerte aliado para eliminar toxinas y mantener fortalecidas nuestras defensas.

Ayuda en la digestión. Previene el estreñimiento y facilita la regulación del sistema digestivo, gracias a su alto contenido de fibra y agua.

Contribuye en la prevención de ciertas enfermedades o problemáticas. Por ejemplo, el mango fortalece e hidrata el cuero cabelludo permitiendo prevenir la caída del pelo y mantenerlo hidratado. Además, contribuye a combatir el insomnio y ayuda a mejorar la calidad sanguínea del organismo, por ello es recomendado para mujeres y personas anémicas. Ayuda en la prevención del asma y ciertos tipos de cáncer gracias a su alto contenido de betacatoreno. De hecho, se estima que posee un 20% más de betacatoreno que el melón.

Es ideal para dietas de adelgazamiento. El mango contiene un 83% de agua, aporta pocas calorías y sus azúcares son fácilmente asimilables.

En un postre, un helado, un jugo, o así servido al plato, el mango es un fruto que podés comenzar a considerar en tu alimentación. Tu cuerpo te lo agradecerá en beneficios!!

Fuentes consultadas: Dienut, Mejor con SaludMujer HoyMuy Interesante.

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POR planetajoy - 22 enero, 2015

Más restaurantes plantan sus propios vegetales

(Por Nicolás de la Barrera – Planeta Joy) La cantidad de cocineros que deciden plantar sus propias semillas para autoabastecerse y darle un toque diferencial a su cocina va en aumento. Razones para una tendencia que se afirmó en el exterior y pisa fuerte en la Argentina.

Foto: Planeta Joy.

“Volver a las raíces”. Más literal que nunca, ese parece ser hoy el lema de cada vez más chefs, de más clientes. De un universo gastronómico que se cansó de probar tomates sin gusto, manzanas sospechadas de estar bañadas con pesticidas y frutillas hermosas a la vista, pero sin madurar y fuera de estación. En una especie de “hazlo tú mismo” culinario, los restaurantes construyeron sus propias huertas, y como un brote, la tendencia se expande a fuerza de ingenio y ganas de volver a comer sano con frutas, verduras y hierbas que inunden de sabor el paladar.

Si en un principio la búsqueda de alimentos orgánicos llevó a los maestros de la cocina a recorrer granjas y campos para encontrar los mejores productos, desde hace algunos años muchos restaurantes optaron por acercar los cultivos a sus chefs: ya sea con una huerta en la terraza o a un costado de los restaurantes, el fenómeno es mundial.

Atravesada por conceptos novedosos y a la vez rimbombantes como el de la gastrobotánica (el estudio de viejas y nuevas plantas, y sus componentes), la tendencia de los restaurantes con su huerta puede empezar a rastrearse en la historia de chefs que, como el francés Michel Bras o la española multipremiada Carme Rusculleda, se inclinaron hace casi 30 años por un estilo de cocina basado en el uso de verduras y hierbas frescas, sin obviar la estacionalidad de cada alimento. Casi en simultáneo, en Italia, a principios de los noventa, el movimiento SloowFood, fundado en la utilización de alimentos regionales y el respeto al medioambiente, sembraba la semilla para lo que, años después, sería la difusión masiva de los hábitos sanos que hoy empiezan a rodear a miles de cocinas.

El nuevo siglo, y en particular la última década, llegaría con la proliferación de los restaurantes apuntados a la creciente clientela vegetariana y a los curiosos por la comida orgánica. La tendencia, no obstante, no se reservó solo al movimiento que hizo del reino de las plantas y los hongos sus ingredientes indispensables: grandes y reconocidos restaurantes del mundo aptos para cualquier comensal también pusieron manos a la obra y cultivaron el espacio del que disponían, empujados por chefs inquietos en tener los mejores productos para sus platos. Es el caso de Noma, el restaurante danés, primero en el ranking del magazine Restaurant que, con su chef René Redzepi convertido en una personalidad de influencia, parece plantear una revolución verde apoyada en los productos locales, orgánicos y de su huerta, claro. El sexto lugar en la lista de los mejores corresponde al español Mugaritz, en San Sebastián: su enorme baratza (huerta) colmada de hinojo, jengibre, zanahorias, rabanitos y 125 variedades de plantas distintas no llega a ser el Jardín de Versalles, pero nada tiene que envidiar a otros grandes espacios verdes y multicolores.

El argentino Mauro Colagreco, dueño de dos estrellas Michelin, es el exponente argentino en el mundo del restaurante con huerta propia: la tiene tanto Mirazur en Francia como en Unico en Shanghai, China, y sus menús varían según lo recolectado en el día.

NUEVA YORK Y SUS TERRAZAS
Como cualquier tendencia, moda o novedad, Nueva York no es ajena al rumbo que toma la gastronomía y las llamadas roof top garden, o mejor dicho, las terrazas verdes, se multiplican en medio del paisaje citadino. El italiano Rosemary, en el Greenwich Village, posee su extensa huerta donde los tomates cherry, zucchini y recula crecen entre variedades de cítricos y aromáticas. Riverpark, otro restaurante cercado de oficinas, ofrece desde su prolija y gran terraza verde una vista panorámica del East River para aprovechar en un almuerzo o cena al aire libre y en un ambiente más que apacible. Pero si de estética se trata, Bell Book and Candle gana en diversidad de formas y tamaños y el resultado parece planeado por un paisajista futurista: cilantro, rúcula, coliflor, todo crece alrededor de unos blancos tubos verticales dispuestos en la superficie del techo del local, a disposición de John Mooney, el chef que, según afirma, resuelve el menú a partir de lo que dispone en la cima del restaurante.

ARGENTINA AL DÍA  
En sintonía desde hace rato con las últimas tendencias, la Argentina suma, a paso lento pero firme, sus modelos gastronómicos a la ola de restaurantes con huerta propia. “Cuando necesitás una planta es hermoso ir a buscarla y cortar un par de hojas”, explica Nicolas Darzacq, el chef francés que pilotea la cocina vegetariana del restaurante Algaia, ubicado en el cada día más novedoso barrio de Colegiales. “Es un placer grande agrega entusiasmado- ir a limpiar, darle agua a la tierra, yo lo tomo como una terapia: cada tanto me aíslo ahí, arreglo la huerta y pongo las manos en la tierra”. Aunque con el espacio que tienen no llegan a abastecerse totalmente, cada plato lleva algún toque de lo que el patio ofrece: albahaca, estragón, jazmín -para el té- y hasta mauve, una flor violeta importada por Darzacq desde Francia.

Aunque sería normal asociar el resurgimiento de las huertas al vegetarianismo, la realidad es que lo natural no discrimina: Los Girasoles, en Carlos Keen, es el restaurante de la Fundación Camino Abierto que integra a niños provenientes de institutos de menores a la sociedad, al campo y a la cocina. El dato: todos los productos que utilizan vienen de la granja y la huerta, para mostrar a cualquier comensal que la combinación campo y gourmet, existe. “Veíamos que un restaurante solo no comprendía todo el proyecto, sino que teníamos que hacer algo para sustentarnos”, cuenta Susana Esmoris, presidenta de la fundación.

¿Cómo explica ella esta tendencia? “No, no es una moda, es una necesidad de volver a las fuentes. Yo lo llamo comida consciente, y es la dirección hacia donde va la gastronomía”, dice.

Foto: Planeta Joy.

¿COCINEROS JARDINEROS? 
No, pero casi. Las exigencias y el conocimiento de los clientes son cada vez mayores. Y la autoexigencia y educación de los chefs, más aún. Para Martiniano Molina, a cargo del diseño de los platos en Los Girasoles, el trabajo en la huerta “debería ser materia ya desde la primaria”. “Debemos reeducarnos respecto del consumo de alimentos. Hoy el cocinero ha tomado una relevancia enorme en la sociedad y a la vez somos comunicadores, entonces tenemos que promover una alimentación responsable”, agrega.

Molina apunta a un problema cada día más conocido y dice que si el cocinero no conoce el origen de aquello con lo que va a trabajar, lo más probable es que los alimentos no sean orgánicos, sino de producción convencional, o sea, que consigo traen un bonus de pesticidas, conservantes y otros ingredientes de laboratorio.

Según Darío Gualtieri, chef del hotel boutique Casa Umare, donde cultivan sus propias aromáticas, la experiencia de la huerta propia es única, y explica: “No hay nada mejor que salir con la tijerita, cortar y ponerlo arriba del plato”. El reconocido chef aporta a la pregunta de por qué surgen las huertas propias en los restaurantes. Para Gualtieri, discípulo de Francis Mallmann, al cocinero “le suma tener un producto que no solo sea rico, sino que sea un alimento muy confiable”. Y destaca el rol del Gato Dumas como un precursor de aquellos que siempre estuvieron en busca de los mejores productos, con los mejores sabores, y siempre sanos.

Álvaro Zapata, chef del restaurante a puertas cerradas Casa Félix, coincide con Gualtieri y sentencia: “El cocinero siempre trata de tener sus propias frutas y hierbas, ya que no hay manera de que un alimento seco compita contra uno fresco”. Entre un limonero y una capuchina en el patio, Zapata confirma la multitarea de un cocinero del siglo XXI: “Hoy no es solamente cocinar bien, tenés que saber un poquito de química, un poco de biología, y tener en claro cuándo poner una planta al sol y que termine dando un aceite de cedrón impecable”.

Para muchos, el futuro de la gastronomía ya llegó y está madurando en el país, aunque ya se lo puede encontrar por algún patio o terraza, lugares que invitan a probar los sabores que alguna vez parecieron perdidos.

COMENSALES ENTRE LA CURIOSIDAD Y LA TIMIDEZ
¿Hay un público predilecto de aquellas verduras, flores comestibles y frutas recién cortadas? “Hay gente que viene para conocer hierbas nuevas, o para ampliar un poco más las que ya conoce”, asegura Zapata. Para Molina, se trata de una masa crítica en crecimiento y que se ve reflejada en el cada vez mayor número de mercados orgánicos. Sin embargo, Gualtieri expone un cuadro de situación en el país que se aleja del ideal: “Todavía como comensal el argentino no está acostumbrado a preguntar por un ingrediente. Hay una idiosincrasia en la cual parece que si preguntás vas a parecer un estúpido que no sabe nada. En otros países, en cambio, te preguntan, quieren saber y te agradecen que les cuentes sobre lo qué están comiendo”. Gualtieri, el chef de los rulos más volátiles de la Argentina, propone informarle al cliente que lo que consume viene de una huerta y es orgánico. De esta forma, asegura, se transformará en un valor agregado.

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