POR Martín Cagliani - Julio 1, 2009

Lámparas fluorescentes, para bajar el consumo eléctrico a la mitad


El primer paso para contribuir a la lucha contra el Calentamiento Global desde el hogar es consumir menos electricidad. Como por ahora no es tan barato ni sencillo pasarse a las energías renovables en el hogar, lo mejor que podemos hacer es seguir estrategias de ahorro y volvernos sustentables. Algo primordial es abandonar las ineficientes y obsoletas lamparitas incandescentes, sí esas redonditas que usamos desde chicos inventadas por Edison.

image thumb27 Lámparas fluorescentes, para bajar el consumo eléctrico a la mitad

Por más que el inventor famosos ser revuelva en su tumba, desháganse de todas las lámparas incandescentes. Sí, todas, las del baño también. Y consigan lámparas de bajo consumo y eficientes. Las mejores hoy son las CFL y las LED.

Ahora les hablaremos de las CFL que son las más accesibles en el mercado hoy. La sigla CFL se refiere a las lámparas fluorescentes, conocidas popularmente como lámparas de bajo consumo.

Cambiar todas las incandescentes a CFLs puede hacer que reduzcan el consumo eléctrico a menos de la mitad, y lo digo por experiencia propia.

Las lámparas fluorescentes utilizan entre un 60 y uno 80 por ciento menos de electricidad que las incandescentes. Son perfectamente compatibles con todos los espacios en los que estaban las incandescentes, y se pueden conseguir en color cálido para quienes quieran ese color amarillento característico de las incandescentes.

No sólo consumen menos las CFLs sino que duran mucho más, alrededor de 15000 horas de uso, contra las apenas 1000 horas como máximo de las incandescentes.

Las lámparas fluorescentes tienen un precio más alto que el de las incandescentes, pero ese es el precio inicial, si lo comparamos con la reducción del consumo eléctrico y que duran 15 veces más, entonces nos damos cuenta que con las bombitas incandescentes nos están estafando.

¿Cómo funciona una lámpara fluorescente?

En vez de tener un filamento que se calienta con la electricidad y eso produce luz, como sucede en las incandescentes, las lámparas fluorescentes tienen dos partes importantes: un tubo relleno de gas con un balastro electrónico o magnético. Las más antiguas o de peor calidad, tienen el magnético, lo que hace que parpadeen o que tarden más en encender.

Cuando uno presiona el botón de encendido de la luz, la energía eléctrica del balastro pasa a través del gas causando que este emita luz ultravioleta. Esa luz excita la capa de fósforo que hay dentro del tubo, que es el que emite la luz visible.

Posibles contras de las CFLs o Mitos sobre las lámparas fluorescentes

Uno de los mitos más extendidos sobre las CFLs es que gastan mucho cuando recién se encienden, entonces es mejor no ponerlas en ambientes en los que se prende y apaga la luz seguido, como puede ser un baño. También se suele decir que es mejor dejarlas encendidas más tiempo, para justificar el gasto inicial.

Lo que sucede es que una CFL necesita más electricidad para encenderse, pero sólo un poco más que cuando está funcionando ya. Es como si consumiera en un segundo lo que suele consumir en tres o cuatro segundos. Si hacemos una comparación, una bombita incandescente consume 60 vatios cuando se enciende y luego consume siempre 60 vatios. Una CFL que emite la misma luz que una incandescente de 60 vatios, consume 13 vatios de uso regular, y un poco más, pongamos 20 cuando se enciende. Como vemos, sigue siendo terriblemente más ventajosa una CFL.

Otro de los mitos alrededor de las CFLs es el mercurio. Una de las quejas, miedos y protestas a la hora de pasarse a las fluorescentes es que contienen mercurio. Que es contaminante. Es cierto, lo tiene, razón por la que no hay que echarlas así nomás a la basura, del mismo modo que no echamos las pilas usadas o un termómetro roto.

Al igual que esos dos últimos que mencioné, las CLFs no son peligrosas por su mercurio, es muy poco, menos que el de un termómetro. Igualmente, no hay que tocarlo, ni dejarlo en la tierra o el suelo. Hay que lavar el lugar donde se cayó, y las manos luego de desecharla.

Pero ¿cuál es la mejor forma de desechar una CFL rota?

Lo mejor sería conseguir algún lugar donde las reciclen, pero ante la falta de un lugar tal lo ideal es que se las envuelva en papel, y luego en dos bolsas de plástico.


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