Paneles solares a base de plásticos
Uno de las grandes metas de los investigadores especializados en energía solar, es lograr paneles solares orgánicos que puedan ser producidos de forma sencilla y barata, o sea que sean comercializables, y que sean películas delgadas para así poder utilizarlo en un amplio rango de lugares y situaciones.
Uno de los grandes obstáculos es lograr que esos materiales a base de carbono formen estructuras apropiadas en una escala nanométrica para ser altamente eficiente en convertir la luz en electricidad.
La meta del investigador David Ginger y colegas de la Universidad de Washington, Estados Unidos, es desarrollar paneles solares hechos de plásticos de bajo coste que tendrán una eficiencia del 10 por ciento, y podrían ser fácilmente fabricados.
Ginger ha encontrado la forma de hacer imágenes de burbujas y canales diminutos dentro de un panel solar, a nanoescala, 10 mil veces más pequeño que un cabello humano. Las burbujas y los canales formados dentro de un polímero por un tratamiento térmico llamado annealing o recocido, son usadas para mejorar el desempeño de los materiales.
Como ya vimos aquí en Sustentator en diversas ocasiones, la nanotecnología es el futuro de la energía solar, y es por allí por donde se está consiguiendo la mayor eficiencia y flexibilidad en los paneles solares.
Ginger y colegas han descubierto que al mezclar dos materiales en una delgada película, y luego calentándola mejora su desempeño. En el proceso, se forman burbujas y canales casi como si se tratase de una torta.
Estas burbujas y canales afectan la eficiencia con que un panel solar convierte la luz en electricidad, y también cuanta de la corriente eléctrica llega a los cables que salen del panel solar. El número de burbujas y canales y su configuración puede ser alterada de acuerdo a cuanto calor se le aplique y por cuanto tiempo.
La estructura exacta de burbujas y canales es crítica para el desempeño de un panel solar, pero la relación entre el tiempo de cocinado, el tamaño de las burbujas, la conectividad de los canales y la eficiencia final del panel es difícil de comprender. Por eso es que lo que están haciendo Ginger y colegas es buscar la configuración perfecta.
Cuando Ginger y su equipo logren la meta del 10 por ciento de eficiencia en convertir la luz en electricidad, los paneles solares de plástico flexibles podrán producirse a gran escala con bajo coste, y podrán usarse en cualquier lado, desde ropa o mochilas para cargar dispositivos electrónicos, hasta en los mismos dispositivos, en ventanas, etc.
Fuente: ScienceDaily




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