Energía salina, o electricidad a partir de agua salada
Desde hace algunos años se está experimentando con una forma de obtener energía a partir de la mezcla del agua salada con el agua dulce. Hay diversos estudios en marcha haciendo pruebas, y efectivamente se logra conseguir electricidad por este método, ¿pero es aplicable a gran escala?
Se le llama energía salina, ¿en qué consiste? En un principio básico. Extraer la sal del agua salada requiere energía, pero lo contrario, mezclar agua salda libera energía. Es un fenómeno que se viene estudiando desde los años 70.
Doriano Brogioli, de la Universidad de Milan-Bicocca, está estudiando cómo sacar algo útil de este fenómeno, para poder generar electricidad.
Ha desarrollado un prototipo de celda que depende de dos trozos de carbono activado, carbono poroso que comúnmente se usa para filtrar el agua o el aire. Esos trozos están conectados a la corriente eléctrica, lo que fuerza que en la superficie de uno de los trozos de carbono se acumule una carga negativa, y una positiva en el otro trozo.
Allí es cuando se deja entrar el agua salada en la celda. El sodio dentro del agua, o sea la sal, tienen una carga positiva por lo que son atraídos hacia el carbono negativo, y el cloro dentro del agua, cargado negativamente, es atraído hacia el carbono positivo. Entonces se evacúa el agua salada, y se deja entrar el agua dulce. Así comienza una batalla.
La atracción electroestática trata de atrapar los iones que quedaron cerca de los trozos de carbono. Pero otro proceso físico conocido como difusión los separa. El trabajo que hace la difusión contra la corriente electroestática incrementa el voltaje del capacitor adosado a la célula. Así el capacitor aprovecha la energía que se libera cuando se mezclan agua salada y dulce.
El capacitor entonces puede luego descargarse usando esa electricidad en lo que se quiera. Según Brogioli una fuente estable de agua podría producir electricidad suficiente para alimentar a una casa.
Otros métodos de energía salina
Hay otros métodos de obtener electricidad a partir de la mezcla del agua salada con la dulce, y estos se basan en el fenómeno de la ósmosis. Se usa una membrana semipermeable, que permite que el agua salada entre en contacto con el agua dulce, ya que la primera tiene mayor concentración. Así cuando el agua penetra en el recinto, a través de la membrana, hace girar una turbina que es la que genera electricidad.
Las membranas son similares a las que se utilizan en las plantas desaladoras. Aunque en estos proyectos también aprovechan la elevación natural de la temperatura (0,1º C) que se produce cuando el agua salada y la dulce se mezclan en la desembocadura de los ríos con el mar.
En Norguega, por ejemplo, el grupo energético Statkraft, uno de los mayores productores de energía hidráulica y eólica de Europa, está probando el nuevo sistema de energía salina desde hace 10 años. Aquí ya cuentan con un rendimiento de unos cinco kilovatios.
En Holanda, en el Centro Holandés de Tecnología Sostenible Acuática, también está llevando a cabo pruebas piloto con el objetivo de lograr entre uno y cinco kilovatios al año con energía salina. Incluso hay planes a gran escala allí mismo en Holanda con un emprendimiento del gobierno, la empresa pública Eneco y el grupo de investigación Redstack que quieren probar la energía salina en el embalse de Afsluitdijk, con una capacidad esperada de 200 megavatios.
Pero esta tecnología de la membrana tiene algunos problemas técnicos y otros ecológicos. Las membranas son muy caras, y suelen ser acaparadas por las plantas desaladoras.
Pero lo principal, es que la energía salina es igual de dañina con el medioambiente que la energía hidroeléctrica. Afecta a la flora y fauna de los ríos y mares, y si se construyen inmensas plantas como se hace con las represas, será un desastre. Por eso el sistema ideado por Brogioli resulta muy interesante, ya que no representa un peligro para el medio ambiente.
Fuente: PhycicsCentral
Foto: Athena Pix






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