Biocombustibles, ¿amigos o demonios?
Los biocombustibles han pasado de ser llamados la esperanza verde a ser unos demonios. ¿Por qué? La razón es que en los países industrializados sólo les interesan porque son más baratos, y para ello no tienen problema de donde provienen esos cultivos. El tema es que si tienen compradores asegurados, y que compran mucho, diversos países en vías de desarrollo ocupan campos, antes destinados a alimentos, con cultivos que van a parar a los biocombustibles.
O sea, cada vez hay menos cultivos dedicados a los alimentos, y como si fuera poco, en países como Brasil, se talan cientos y cientos de hectáreas de bosque del Amazonas para tener cada vez más tierras de cultivos destinadas exclusivamente a los biocombustibles.
Como si fuera poco, al volverse tan lucrativo el dedicarse a los cultivos para biocombustibles, no se hace rotación de cultivos, entonces las tierras se vuelven cada vez menos fértiles, ya no hay tantas parcelas destinadas a la pastura, para no desperdiciar espacio, o sea que hay menos ganadería.
Así que una idea ecológica se está volviendo peligrosa para la economía y la salud de muchos países. En el seno del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) este debate de “comida versus combustible” se ha asentado también, veamos las conclusiones a las que han llegado.
Ellos han visto uno de los principales problemas que traen los biocombustibles, que es el abuso de fertilizantes, ya que al no haber rotación de cultivos la tierra los necesita porque pierde fertilidad natural. El abuso de los fertilizantes e traduce en una contaminación de las aguas superficiales y subterráneas, ya que la lluvia lleva los contaminantes como nitrógeno y fósforo hasta ríos y napas subterráneas.
La proliferación de estos nutrientes en el agua hace que florezcan las algas nocivas en costas y estuarios, y que por ende baje el oxígeno de el agua, cuando toda una cadena de problemas para los ecosistemas, ya que los peces no pueden vivir en aguas bajas en oxígeno.
Desde el INTI, la recomendación para una agricultura sustentable, es apoyar el desarrollo de los pastos perennes o la industria de etanol celulósico (biocombustible) basado en residuos para que sea una producción de biocombustible sostenible a largo plazo.
Hoy en día no se está preparado para producir este etanol a base de materiales procedentes de la celulosa, como residuos de plantas, rastrojos de maíz, etc, que vendría a ser como un reciclado de las sobras de la agricultura, y no un reemplazo de la agricultura. Como esta táctica sustentable no es viable hoy en día por falta de infraestructura, sería interesante que tuviese un apoyo del estado.
“A las gramíneas perennes, como el pasto varilla, les lleva 2 ó 3 temporadas sin cosecha para establecerse. Una vez establecido puede crecer por 20 años o más sin replantar, si se maneja adecuadamente”, aclaran desde el INTI. Pero una vez establecido puede proveer una fuente de ingresos para el productor y no es una agricultura contaminante, ya que requiere menos fertilizantes.
Hay que buscar la salida a la debacle que se viene para el campo argentino.
Fuente: INTI





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