Algas para reciclar el CO2 de fábricas y generar biocombustible
Veíamos en otra nota el problema de los biocombustibles, que son vistos como demonios, incluso, porque se ocupan terrenos fértiles para ellos, cuando antes se destinaban a alimentos, o se talan bosques sólo para cultivos destinados a los biocombustibles. Por eso una de las soluciones que se suelen aportar son las algas. El cultivo de algas en regiones desérticas, aprovechables para otros vegetales.
Esta idea han tenido los Ute, indígenas norteamericanos, junto a Bryan Willson, profesor de la Universidad Estatal de Colorado. Este último ha ingeniado un sistema por el cual producir biocombustibles a partir de algas, y la reserva indígena de los Ute lo a apoyado económicamente.
Los indígenas americanos son famosos porque siempre han tenido un respeto máximo por la naturaleza, y han sabido ver el lugar del hombre dentro de los ecosistemas. Un lugar que no es diferente al de cualquier otro ser vivo del sistema natural. Por eso no llama la atención que quieran apoyar una salida amigable con el medio ambiente.
La idea de Willson es producir biocombustible a partir de algas por dos razones. Una, se puede hacer casi en cualquier lado y sin quitarle lugar a los cultivos tradicionales ni talar bosques, y segundo porque es una forma de sumar y no de reemplazar.
Me refiero a que se suman vegetales capaces de reducir el dióxido de carbono presente en la atmósfera, que es el causante principal del efecto invernadero que genera el Calentamiento Global.
Willson introdujo una cepa de algas amantes del dióxido de carbono en tanques de agua cerca de plantas procesadoras de gas natural.
La tribu de los Ute se ha manejado muy bien en los tiempos capitalistas, y tienen buenos recursos económicos, tanto como para invertir en el proyecto de Willson, a fin de apostar por una tecnología que podría ser el petróleo del futuro. Y es que la reservación de los Ute, está ubicada sobre camas de gas metano, que han sabido explotar.
Los Ute creen que la comida y la energía no deben competir por la tierra, por eso aceptaron con júbilo a Willson y a sus algas.
Willson es cofundador de Solix Biofuels, una pequeña empresa que está investigando el biocombustible a partir de algas. Los Ute han aportado casi un tercio del capital inversor de esta empresa, le han dado las tierras y el dinero para los equipos.
La apuesta por el método de Willson viene porque es diferente a otros modelos que se basan en las algas. El modelo de Willson cultiva algas en bolsas cerradas alineadas verticalmente en los tanques de agua.
Las ubicaron cerca de la planta de procesamiento de gas natural para aprovechar el dióxido de carbono que desecha esta planta, o sea que agrega a la atmósfera. Así al tener algas hambrientas de dióxido de carbono al lado, se reabsorbe mucho de ese gas de efecto invernadero. Y como si fuera poco, esas algas luego serán utilizadas para generar biocombustible.
Así, gracias al constante aporte de dióxido de carbono las algas crecen más rápido, pero también ayuda que son criadas en el desierto del sur de Colorado, uno de los lugares que más sol tienen a lo largo de todo el año.
Así la idea central del modelo de negocio y producción de la empresa Solix, es crear ese tipo de tanques de agua junto a plantas y fábricas, principales emisoras de dióxido de carbono. Así Solix ofrecería a esas plantas y fábricas la ganancia de la venta del aceite o el biocombustible, y Solix se quedaría con una parte de la ganancia por aportar la tecnología.
Sin duda que si esto tiene éxito, sería un paso enorme para evitar el Calentamiento Globa, y para darle lugar al biocombustible realmente ecológico.
Fuente: New York Times




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