Reciclando nos volvemos parte de la naturaleza, dejamos de estar aislados
Vimos aquí en Sustentator que reciclar en casa, hacerlo uno mismo, es sencillo, y no nos lleva mucho tiempo, tan sólo debemos cambiar nuestra forma de pensar. Lo primero es diferenciar qué es basura y qué no lo es. Hay muchas cosas que podemos volver a usar, o que a veces arrojamos a la basura sin siquiera haberlas usado. Un ejemplo ya lo vimos en las servilletas de papel, otro ejemplo rápido es el de las bolsas de plástico y el papel higiénico, que veremos hoy.
Las bolsas de plástico son uno de los peores enemigos del ecologista. No son biodegradables, y duran cientos de años en la naturaleza sin ser degradadas por los agentes naturales como el sol, el viento y el agua. En esos cientos y a veces miles de años, dañan a miles de seres vivos.
Así que si estamos obligados a usarlas, a veces, porque nos las dan en todos lados. Hagamos que valgan la pena. No acepten un montón de bolsas en el supermercado, sólo las necesarias. Y una vez en casa, no las arrojen a la basura, que se conviertan en bolsas de la basura. Reúsenlas lo más posible. Que sean separadores de comida que va al frízer.
Cuando pueden llevar las cosas en la mano, no acepten bolsas. Y si pueden ir con un carrito o con la antigua canasta de las compras, mejor todavía.
Otro consejo hogareño es aprovechar el papel higiénico al máximo. Cada año se crean miles de millones de rollos de papel higiénico en todo el mundo. Según algunos cálculos se suelen usar unos 25 rollos de papel por persona por año, aunque se suele usar mucho más.
Baste contar que ese papel proviene de los árboles, por supuesto. Al igual que en las servilletas de papel, se suele hacer con los desechos de la industria maderera, o sea con aserrín, con partes de madera que no sirven para otra cosa, y así. Aunque hay empresas que talan árboles sólo para esto, como Scott. Por eso tratemos de usar la menor cantidad posible de papel. Extendamos el uso del bidet, recomiéndenlo.
Pero no se queda ahí lo que podemos hacer. El común de la gente cuando el rollo de papel higiénico se termina ¿qué suele hacer con ese cilindro de cartón que queda? Lo arrojan a la basura sin más.
Por más que tenga poco cartón, es muy útil. Como en el caso de las servilletas, un par no son nada, pero si sumamos los miles y millones que se desperdician por persona en todo el mundo, es muchísimo cartón que podría ser reciclado. Así que sepárenlo del resto de la basura, guárdenlos en una bolsa especial y dénsela al cartonero del barrio, junto con esos periódicos viejos que les guardan (si no lo hacen, háganlo).
Pero antes de ir a parar al reciclador, todavía puede ser útil ese cilindro del papel higiénico. Pueden pintarlo, y convertirlo en un sostenedor de cables, o usarlo para hacer maquetas y juegos. Incluso una vez cortado y estirado, se puede usar para hacer pequeñas cajitas de cartón. O sellando sus puntas utilizarlos como contenedores.
Para ser ecológico basta estar en sintonía con la naturaleza. Esto significa que nos volvamos parte de la naturaleza, y lo primero que debemos aprender de ella es que nada se desperdicia, todo se aprovecha. En un ecosistema a todo se le exprime al máximo hasta que ha dado todo su potencial.
Un ser vivo puede seguir ayudando a otros seres vivos incluso después de muerto, y mientras está vivo también con sus desechos, o sea estiércol, por ejemplo, o incluso las hojas secas de los árboles. Todo eso ayuda a otros seres vivos, que a su vez ayudan a otros. Seamos parte del ecosistema, reciclemos todo lo que podamos.
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