POR Victoria Reynal - Septiembre 10, 2009

Cómo la mente impide que actuemos


menteambiente thumb Cómo la mente impide que actuemos Los problemas que hoy tiene nuestro Planeta son producto nuestro. El ser humano es la causa principal del cambio climático, de la extinción de las especies, de la contaminación, y demás problemas. Suena fuerte, pero hay un consenso generalizado de que esto es así.

La solución también proviene del ser humano. Todos los avances que publicamos diariamente en Sustentator son producto del hombre. Y es gracias a las personas, a su compromiso y trabajo conjunto, que lograremos recuperar la estabilidad inherente a la Naturaleza.

¿A qué voy con todo esto? Sólo el hombre es capaz de “salvar el mundo”. Por eso, se vuelve fundamental comprender el modo en que las personas toman sus decisiones en relación con el medio ambiente. Aquí entra en escena un informe realizado por la Asociación Norteamericana de Psicología, que estudia los vínculos entre la psicología y el clima.

Este estudio analiza el rol de la mente en la formación de conductas que generan aumentos en las emisiones de efecto invernadero, y que impiden una respuesta adecuada al cambio climático.

El grupo de investigadores que realizó el informe busca incluir a la psicología como una de las herramientas elementales para que la difusión de acciones pro medio ambiente sea efectiva.

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Descubrieron una serie de características psicológicas que atentan contra una mayor proactividad en materia ambiental. Por ejemplo, que las personas le dan muchísima importancia a los costos inmediatos, y le restan importancia a las amenazas climáticas, a las que ven como lejanas e improbables.

Otras barreras psicológicas son la ignorancia, la falta de certezas, la desconfianza, la negación, los hábitos, los riesgos supuestamente implicados en un cambio en la conducta, la creencia de que las soluciones están fuera del control humano, y de que las acciones individuales son irrelevantes.

Dentro de estas características, los hábitos son los que más influyen. El estar acostumbrados a actuar de determinada manera es un freno enorme a que adoptemos actitudes nuevas, como llevar nuestra propia bolsa de tela al supermercado.

¿Por qué importa saber esto? Al conocer lo que yace detrás de la inacción, es más factible comprenderla y trabajar en ella de una forma más efectiva. De lo contrario, podremos emitir millones de mensajes que intenten persuadir sobre la urgencia de la situación ambiental, pero si no comprendemos a quienes nos estamos dirigiendo, la posibilidad de comunicarnos es mucho menor.

Fuentes:

Dot Earth – Blog del NY Times

Reuters

NY Times


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