ECO BEBÉS – SEGUNDA PARTE
CONCIENCIA ECOLÓGICA
Cuando hablamos de criar bebés o niños ecológicos, ¿a qué nos referimos exactamente? ¿Cómo empezamos? ¿De qué manera trasmitir el mensaje que queremos que aprendan? Como todo principio de enseñanza, lo idea es empezar por el comienzo: brindarle al niño pautas básicas de aprendizaje que le permitan adaptarlas a su vida diaria. Esto quiere decir que, al implementar normas claras durante los primeros años de vida que tengan que ver con el cuidado del medioambiente y la preservación de los recursos, vamos camino a educar a una persona que crecerá con todos estos conceptos perfectamente adquiridos.
Una de las principales consideraciones que debemos tener en cuenta es que el niño aprende por imitación. Si predicamos de la boca para afuera, sin acciones que apoyen lo que queremos enseñar, nuestro proyecto de enseñanza estará destinado al fracaso. En cambio, si al educar al niño, asumimos el compromiso de hacer exactamente lo que esperamos que él haga, el resultado es prometedor. Como decía Joseph Joubert: “Enseñar es aprender dos veces”.
Si lo que queremos es concientizar a nuestros hijos sobre el cuidado del medioambiente, debemos hablar al respecto. Explicarles de manera simple y clara que hay ciertos productos que utilizamos que provienen de recursos naturales limitados y que hay que cuidar, o que hay elementos que ponen en riesgo el cuidado del planeta, como por ejemplo: “Hay que reciclar el papel porque viene de los árboles” o “No tires las pilas a la basura porque eso hace que la gente se enferme” o “Tenemos que llevar nuestras propias bolsas al supermercado porque las comunes de plástico ensucian mucho”. Lo importante es no generar una mentalidad pesimista, sino aportar soluciones y alternativas prácticas. Por eso, y como la primera sociedad que conoce el niño es la familia, y su hogar es su universo, es indispensable empezar por casa. Enseñarle en casa lo que pretendemos que haga fuera de ella, y permitir que el ámbito íntimo sea el espacio en el que se explican y razonan los comportamientos y hábitos ecológicos son primicias fundamentales. El niño actuará de acuerdo a cómo se actúa en casa. Entonces, hay que apuntar a proporcionarle pequeñas tareas que lo ayuden a entender conceptos que tienen un trasfondo universal. Al remarcarle que al salir de una habitación que quedará vacía deben asegurarse de apagar la luz para no gastar energía, o que al cepillarse los dientes deben procurar cerrar la canilla porque, de lo contrario, se desperdicia agua, son explicaciones simples que además van acompañadas de un plus educativo. La realidad es que durante la niñez, los chicos disfrutan asumir pequeñas responsabilidades, que los ayudan a sentirse seguros y dignos de confianza, y es también un período en el que absorben conocimientos de manera sorprendente. Por eso, no hay que despreciar esta sed por aprender que tienen, y aprovecharla para criar seres humanos responsables y solidarios con nuestro medioambiente.
Confiemos a nuestros hijos el mundo en el que vivimos, con la certeza de que sabrán poner en práctica lo que les enseñemos. Porque la clave, tanto en educación como en ecología, es que todo vuelve.
Aquí, algunos consejos verdes de Sustentator:
Con la ayuda de su familia, los niños pueden:
- Usar menos agua cuando se lavan las manos, se cepillan los dientes o se bañan
- Destinar una caja con papeles para dibujar que ya estén usados de una cara, o un cajón para proyectos de arte con objetos interesantes que de otro modo se tirarían a la basura
- Recordar a los miembros de la familia llevar bolsas reutilizables cuando van de compras, apagar las luces que no se utilizan y asegurarse de que la calefacción y el aire acondicionado no estén excesivamente altos
- Recortar las horas de televisión mirando sólo ciertos programas
- Reemplazar bombillas incandescentes por otras fluorescentes
- Ser responsable del área de reciclaje
- Reparar objetos rotos cuando sea posible, en vez de reemplazarlos
- Hacer abono con los restos de comida para el huerto o el jardín
- Hacer un concurso con otros niños para ver quién puede recoger más basura
- Encontrar maneras de que la familia pueda ahorrar más electricidad, agua y gas
- Tener una conexión personal con la naturaleza.
- Controlar el consumo superfluo.
- Usar los productos de cuidado personal que tengan la menor cantidad de ingredientes y que sean lo más seguros para la salud.
- Limitar o evitar el uso de productos que contengan fragancias, ftalatos, parabenos, triclosán u otros agentes antibacterianos.
- Consumir productos orgánicos y con la menor cantidad de ingredientes posible
- Evitar las mamaderas de plástico de policarbonato. Tienen el número 7 en el símbolo de reciclaje en la parte inferior.
Fuente: 4children.org









