MORMAII EYEWEAR INSTALÓ UNA PLANTA “ECOLÓGICA” EN ARGENTINA
Mormaii Eyewear, marca líder de anteojos de sol y receta en América Latina, inauguró este año su primera planta modelo en Ezeiza, provincia de Buenos Aires. Mormaii es una marca deportiva vinculada con los deportes acuáticos, conocida por su origen brasilero, la cual es representada y comercializada en el país por Interóptica Andina desde su ingreso al mercado argentino en el año 2000. La planta está ubicada específicamente en la localidad de Carlos Spegazzini y cuenta con una superficie cubierta total de 2.000 m2.
Pero lo que hace que esta planta sea única es que fue diseñada y construida bajo los parámetros de arquitectura sustentable. Es por eso que Sustentator visitó Albacete S.A. (tal el nombre de la planta), y conversó con Jorge Ise, arquitecto de Hogar Construcciones S.A. y quien estuvo a cargo de la obra desde las primeras instancias. Según él, “Mormaii llegó con la decisión de construir una planta basada en el cuidado del medioambiente.”
La obra se llevó a cabo en 9 meses, y desde hace 3 que está en funcionamiento. Actualmente hay cerca de 45 personas empleadas, pero la idea es ir contratando más personal de manera paulatina, hasta llegar a un staff aproximado de 200 empleados.
Según Bárbara Barreiro, responsable del área de Marketing de Interóptica Andina, “la filosofía Mormaii tiene mucho de sustentable ya que se basa en el principio de hacer deportes y vida al aire libre respetando la naturaleza. Para esto, nada mejor que invertir para concientizar sobre la importancia del cuidado y preservación del medio ambiente”.
Respecto de los parámetros ecológicos de arquitectura sustentable, la planta cuenta con lo que se denomina recuperación de pieza. Según explica Ise, “durante todo el proceso de fabricación se evalúa, mediante un control estricto, la calidad del producto. Si el producto tiene algún tipo de desperfecto o falla, se apunta, en primera instancia, a lo que se llama recuperación de producto”. Pero, si por fallas más importantes, esto no fuera posible, Mormaii apunta a que el plástico no se pierda. Es por ello que se muele para su posterior reutilización. “De esta manera, el impacto ambiental que genera el desecho de plásticos disminuye considerablemente”, aclara Ise.
Y aquí entran en juego cuestiones de conciencia colectiva, que apuntan a que las medidas ecológicas no se pierdan en el camino. “Desde la incorporación al proyecto, todos los empleados recibieron y reciben capacitaciones (…) de los distintos cuidados ambientales que se deben llevar adelante”, asegura Barreiro.
El tema de los desechos es un factor que Mormaii supo controlar. Es por eso que implementó un mecanismo denominado almacenaje de residuos. La planta cuenta con un depósito que se encuentra alejado de la fábrica, donde se almacenan, por un lado, la pintura por ser un producto inflamable; y por el otro, los materiales que no se pueden enterrar y que se envían a un seleccionador de residuos para ser tratados debidamente.
Respecto del ahorro de energía, se instalaron paneles solares en el techo de la planta. “Son seis paneles, de aproximadamente 16 metros cada uno. El aire entra por un extremo y, al estar el panel revestido con policarbonato y material aislante, se calienta y sale a una temperatura mayor. Esto genera una especie de efecto invernadero. El aire calentado se inyecta por unos tubos al interior de la planta y sirve como mecanismo de calefaccionado. Luego, vuelve al conducto que lo transporta al panel y así sucesivamente”, explica Ise. En las épocas de calor, se invierte el proceso, y lo que se realiza es el intercambio de aire: “Los conductos absorben el aire caliente del ambiente, que tiende a acumularse arriba, y entonces lo que queda es el aire frío”.
También se tuvieron en cuenta cuestiones como el aprovechamiento de luz natural, y por eso el pasillo que une los 5 sectores de la planta cuenta con grandes aberturas ubicadas en el techo que permiten el ingreso de la luz solar. “En los vestidores, por ejemplo, la luz artificial se enciende por medio de un sensor de movimiento y se evita así el desperdicio de energía en caso de que alguien la olvidara prendida al salir”.
Para evitar el desperdicio del agua de lluvia, Mormaii ideó un plan de almacenaje y reutilización. Ise nos explica que “se construyó lo que denominamos losa canaleta. Esta losa recupera el agua de lluvia que cae en los techos de la planta y que, por medio de una serie de caños, va a un reservorio de 10 mil litros. Parte de esta agua se envía al tanque de reserva, que alimenta el sistema antiincendios”. Pero como el agua puede permanecer estancada durante un período de tiempo determinado, si no se utiliza a tal fin, se deriva a los vestidores para los llamados usos secundarios. “En un futuro, cuando se realicen las instalaciones pertinentes, también utilizaremos este sistema de recuperación de agua de lluvia para el sistema de riego”.
Incluso el aire se reutiliza. “Mediante un compresor, que se ubicó un poco más lejos de la planta por el ruido que genera, el aire se inyecta por unos caños a la planta y sirve para las maquinarias que utilizan los empleados durante el proceso de fabricación del producto”.
Pero si hay algo que Mormaii considera indispensable, es lograr un alto grado de satisfacción en el personal contratado. “El lugar está pensado para resultar agradable a los empleados”, dice Ise. Y respecto de esto, Barreiro explica: “Por la distribución de los espacios la empresa tiene reservados amplios y cómodos ambientes para el personal. La planta cuenta con comedor y un área de recreación que se encuentra en el último piso. Además está previsto el desarrollo de un campo deportivo, el cual contará con una cancha de fútbol, un sector de quinchos y juegos para niños”.
Los empleados cuentan con horarios determinados en los que el proceso de fabricación entra en pausa y se reúnen para desayunar, almorzar y merendar. La mayoría del personal es de la zona, y esto permite que los vecinos se sientan parte de la planta y no invadidos por ella. “Para Mormaii el trabajo diario debe ser tan placentero como las actividades al aire libre, debe estar en equilibrio sin dañar a la naturaleza, y debe ser coherente con lo que espera nuestro consumidor y con el mensaje que queremos transmitir, de ahí que la fábrica tenga elementos de sustentabilidad”.
Claramente, Mormaii ha asumido el compromiso de cuidar el medioambiente y de fomentar una conciencia ecológica. Pero, ¿qué opina respecto de si sustentabilidad y rentabilidad pueden ir de la mano? “Elegir ser sustentable es sin lugar a dudas una inversión que en el corto, mediano y largo plazo va a verse reflejada directamente en la rentabilidad de la empresa, ya que los consumidores están empezando a elegir productos que cuidan y protegen el medio ambiente”, explica Barreiro.
Y es que la humanidad está despertando. Y con ella, la toma de decisiones respecto de adquirir aquellos productos que han sido creados por marcas que reconocen la importancia de disminuir el impacto ambiental que suelen tener durante los procesos de fabricación.
Como bien dice Barreiro,”el hombre se desarrolla mejor en su vida si aprende a convivir en paz con los demás y con su medio ambiente”.




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