BOLSAS BIODEGRADABLES, ALTERNATIVA SUSTENTABLE
Las bolsas de plástico, aquellas a las que tanto uso hemos dado en las últimas décadas, se han convertido en un arma de doble filo. Los chinos las denominan contaminación blanca. Lo peor de todo es que, como bien aclara Rob Krebs, portavoz del Consejo Americano del Plástico, “detrás de cada bolsa de plástico hay un rostro humano”. ¿Qué hacer?, ¿Por dónde empezar?, son preguntas que inevitablemente se hace uno ante semejante afirmación. No hay manera de seguir mirando para otro lado. El cambio es indispensable y, por sobre todo, urgente.
Afortunadamente, durante los últimos años, muchos países han evaluado distintas alternativas para desalentar su uso, desde multas, nuevas propuestas legislativas y, la que parece la más efectiva, su reemplazo por bolsas ecológicas. En la Argentina existe Romipack, una empresa dedicada a la fabricación de bolsas que, una vez desechadas, no contaminan el suelo y se biodegradan rápidamente.
Sustentator conversó con Mirta Galbán, Gerente Comercial de Romipack, acerca de cuál es el avance a nivel nacional respecto de esta nueva tendencia a elegir bolsas con estas virtudes. Según nos explica, “es un proceso lento porque todo cambio tiene su resistencia, pero está en nosotros poder transmitir cuáles son los beneficios de optar por productos sustentables”. Por eso, asegura que debemos darle prioridad a la educación ambiental que reciben nuestros hijos, a quienes considera claves en esta situación: “Ellos vienen con otra mentalidad, inclusive en los dibujitos animados les enseñan que, por ejemplo, una bolsa de nylon no es algo que viene del medio ambiente y en consecuencia no se puede reabsorber, y que existe la opción del papel para sustituirlo”. Y así nace una nueva tendencia de los niños por educar a sus propios padres. “Cuando un padre utiliza uno de los productos considerados prohibidos por sus chicos, inmediatamente les llaman la atención”.
Conscientes del impacto medioambiental que significa el progresivo consumo de un producto que, entre otras cosas, conlleva un agotamiento de los recursos naturales, asfixia especies marinas y hace crecer más y más los basurales, es que Romipack se impuso como meta trabajar en un marco de respeto por la comunidad y el medioambiente. “Cada granito de arena que los ejecutivos podamos sumar, cada esfuerzo implementado, es inmensamente importante”, afirma Galbán.
Y una de las tantas empresas que comparte la filosofía de Romipack y que ha decidido hacer su aporte, es easy, especializada en venta de productos para la construcción, remodelación y equipamiento de la casa y el jardín. Respecto de esta iniciativa, Galbán nos explica: “Nosotros venimos trabajando hace años el tema de la sustentabilidad de los productos. En los últimos meses lanzamos la bolsa Biopack”. Esta bolsa se fabrica con papel biodegradable, se imprime con tintas al agua y el pegamento con el que se confecciona no contamina. Además, los procesos para fabricarla están certificados bajo normas ISO 14001 de Cuidado del Medio Ambiente.
Así fue que easy, en su búsqueda por colaborar con la preservación del medioambiente, les propuso lanzar para fechas especiales plantines dentro del Biopack, con el objetivo de que el consumidor adquiera Conciencia Verde. De esta manera, el cliente puede ser testigo directo de que, luego de la plantación, el papel se biodegrada en poco tiempo, convirtiéndose en nutrientes para la tierra.
Galbán celebra el éxito del proyecto y, por sobre todo, la buena recepción del público. “Creemos que en un futuro cercano será imprescindible trabajar con materiales que cuenten con propiedades ecológicas dado que el consumidor los ha comenzado a requerir cada vez más”, asegura. Los jóvenes son quienes demuestran un mayor interés por empaparse de soluciones, alternativas y propuestas verdes. “La gente joven es más abierta al cambio y, afortunadamente, muchos de ellos son los que están frente a gerencias clave en este sentido. Algunos diseñadores jóvenes ya tienen instalado este tema y tienden a elegir los productos que más rápido se biodegradan, se inquietan por preguntar cuáles son, cuánto tardan en biodegradarse y en qué condiciones”.
Seguir analizando cuestiones tales como especular si ser sustentable conviene económicamente o no, sólo nos lleva a una cosa: perder el tiempo. Como sociedad, como huéspedes que somos de este planeta, y como miembros de una raza capacitada para razonar, debemos alentar, imitar y adoptar todas aquellas tendencias que apuntan a subsanar los grandes errores que hemos cometido –y que seguimos cometiendo-, y que ponen en riesgo la preservación de nuestro hogar. Y respecto de esto, Mirta Galbán nos dice algo tan simple como cierto: “La sinergia es lo que va a preservar el mundo tal como lo conocemos”.




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