Usar aire acondicionado sin dejar de ser sustentable
Una persona con conciencia ecológica y que debe pasar el verano en Buenos Aires, o cualquier otra ciudad calurosa, sufre el doble cuando no tiene más opción que utilizar el aire acondicionado o derretirse. ¿Hay alguna forma de utilizar el aire acondicionado de forma sustentable y ecológica? Por supuesto.
La mejor respuesta, obviamente, sería que utilicen energía renovable como fuente de electricidad para el aparato, o que consigan uno de esos interesantes aires acondicionados super eficientes. Pero como esto está todavía muy lejos del ciudadano promedio argentino, mejor busquemos otras alternativas para poder ser lo más sustentable posibles en verano sin sufrir el calor.
Los primeros consejos se relacionan con tomar todas las medidas para que el uso del aire acondicionado se vea disminuido, pero no a costa de sufrir el calor. Las ventanas son un factor clave.
Hay ventanas especiales que ayudan a la climatización del hogar, pero por ahora pensemos en una ventana común y corriente. Si el sol suele dar de lleno en alguna pared o ventana de nuestro hogar lo ideal es que atenuemos ese golpe de calor que significa la radiación solar. ¿Cómo?
Si vivimos en una casa, plantemos árboles en la vereda que den sombra a la casa. Si estamos en un departamento, tengamos plantas altas en el balcón, y algunas no tanto en las ventanas, para que absorban ese calor. Las plantas dentro del hogar también le dan un clima fresco y sirven para purificar el aire.
También podemos evitar que el calor de fuera entre al hogar con cortinas en las ventanas que ayudan a que el calor quede del otro lado del vidrio. Que no sean tan oscuras como para que debamos encender la luz, ya que sino estaríamos haciendo un intercambio de gasto de energía nomás.
Para que el aire acondicionado consuma lo menos posible, todas las ventanas deben estar cerradas, así como las puertas de los ambientes que no se utilicen. Esto porque el AC tiene un termostato que regula a qué temperatura deja de enfriar el aire, si siempre hay una pérdida, ventana o ambientes demasiado amplios, nunca se va a apagar y va a funcionar todo el día. También es recomendable que lo usen en una temperatura de 25 grados.
Otro consejo es dejar de utilizar bombitas incandescentes y pasarse a las lámparas de bajo consumo, las CFL, no sólo porque gastan muchísima menos electricidad y son más eficientes, sino porque no emiten calor.
El agua del aire acondicionado ¿sirve para algo?
Los patios y balcones suelen acumular mucho calor, ya que el sol puede dar casi todo el día sobre esos suelos de baldosas. Por eso es recomendable mojarlos cada tanto. Aquí es que aprovechamos un “desperdicio” del aire acondicionado, que es el agua que desecha al filtrar el aire, la que obtiene de la humedad ambiente.
Cualquier aparato de aire acondicionado reduce la humedad del aire ya que se condensa vapor de agua al procesar el aire y ese agua generada debe ser “desechada”, razón por la cual solemos acumularla en bidones, o a veces tiene descarga directa en algún drenaje.
Pero ese agua puede servir para mucho, no la tiren, ya que es una forma de hacer valer más la electricidad que estamos gastando para refrescarnos.
Hay una leyenda urbana que dice que el agua que arroja el aire acondicionado no sirve para nada, y que incluso es mala. No es así, es un agua pura, ya que ha sido filtrada y obtenida por condensación. Sirve para regar las plantas, por ejemplo.
El asunto es que tiene menos minerales que el agua de la canilla, por lo que habrá que ponerle cada tanto un poco de abono a las plantas, algo que no viene nunca mal. Pero igualmente a veces es mejor que las plantas tengan un poco de agua menos repleta de químicos y minerales como la de la canilla.
El agua esta también se puede tomar, pero por las dudas siempre es mejor potabilizarla, ya que se pueden generar bacterias en los caños de drenaje del aire acondicionado. Pero el mejor uso es para regar las plantas, y refrescar los patios y balcones.
No se olviden que en el verano, el aire acondicionado puede ser el responsable del 60 o 70 por ciento del gasto de electricidad del hogar. Por eso evitemos usarlo todo lo posible sin sufrir calor, y cuando lo usemos, aprovechémoslo al máximo.




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