MENOS ES MÁS
Agua. Energía. Papel.
Estos son tres elementos que Nika Rams no quiere que se derrochen más. “Mientras estudiaba el medioambiente y las necesidades humanas, descubrí que más del 80% de todas las cosas que se producen sólo se utilizarán una vez, o bien serán desechadas a las pocas semanas de haber sido adquiridas”, confiesa esta joven diseñadora alemana. Pero lo peor de todo llega con la siguiente afirmación: “El 20% de la población industrializada está usando el 80% de los recursos naturales”.
Ante semejante verdad, nace la línea bautizada UseLess, en un juego de palabras en inglés entre use less (usar menos) y useless (inútil). Hay un producto para cada elemento que Rams quiere que cuidemos: useless.paper, un rollo de papel con una serie de estrías para estar al tanto de cuánto estamos usando al recortarlo; useless.water viene en dos versiones: una canilla con la clásica tapita de gaseosa y que asemeja el pico de una botella, y la otra es una canilla ahorcada por un precinto; y useless.energy, un tapón para colocar en cada enchufe en reemplazo de aquellos aparatos que solemos dejar conectados al tomacorrientes, incluso cuando apagados.
Joaquím Sempere lo dice en su libro Mejor con Menos: “El futuro de la humanidad es difícil si no bajamos el consumo”. Y eso es exactamente lo que Rams quiere lograr: concientizar, enseñarle a la gente a cuidar lo que poseemos, evitar el despilfarro. Es que, claro, ¿quién dejaría correr libremente por el desagüe el líquido de una botella? O, ¿quién no pone un tapón cuando no quiere perder lo que está almacenando? ¿Quién no respeta los límites cuando nos dicen “corte aquí”? La idea de estos tres productos es precisamente esa: lograr que el usuario no sienta que puede utilizar lo que tiene sin ningún cuidado. Poseer no debiera ser sinónimo de derroche, de uso imprudente, de malgasto.
¿Qué pasaría si decidiéramos actuar como si tuviésemos la mirada de la humanidad entera observando cada accionar nuestro? Si tuviéramos la sensación de que estamos siendo observados y juzgados por cada ser humano del planeta, ¿dejaríamos la canilla de la ducha abierta “mientras esperamos a que se caliente el agua (como si eso tomara 10 minutos)”? ¿Dejaríamos todos los aparatos electrónicos enchufados, sólo porque sí? ¿Usaríamos papel como si creciera mágicamente de la tierra? Nadie está sugiriendo que no usemos las comodidades que poseemos en nuestras viviendas. Al contrario, la idea es disfrutar de aquello que tenemos. Pero es indispensable que entendamos que, usando sólo lo que necesitamos y no más, la diferencia entre consumo y gasto es abismal.
Nika Rams lo explica mejor que nadie: “El viejo menos es más no es un dicho inútil en el mundo”.
Para conocer más sobre la línea UseLess, hacer clic aquí.




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