Visita A la EcoVilla GAIA
A 100 km de la Capital Federal se encuentra la Ecovilla Gaia en la localidad de Navarro. Manejamos hasta un camino de tierra, y es ahí donde comienza el verdadero viaje. Atrás quedaron las grandes avenidas, edificios y cruces peatonales. Ya no hay zona residencial, zona comercial ni megashoppings. Ya no hay semáforos, ni demoras por el cruce del tren, ni kiosko, ni almacén. Ya no hay tránsito, ni estaciones de servicio…llegamos a Gaia.
Los 2500 metros de tierra te trasladan a la naturaleza que rodea a la ecovilla. Después de estacionar el auto, uno camina por un sendero donde abunda la naturaleza para terminar de sumergirse en este pequeño mundo sustentable.
Nace a la vista la primera casa de paredes de adobe con decorados de vidrio, techos de paja y persianas de caña de bambú. Antes de entrar uno no puede dejar de notar unos extraños discos de aluminio con una cacerola negra. Son las famosas “cocinas” solares. Una agradable señora nos da la bienvenida y almorzamos unas pizzas de producción casera cocinadas en los hornos de barro y ensalada proveniente de una huerta que ha sido diseñada en base a los conocimientos de permacultura.
Adentro de esta casa de adobe, se nota la excelente aislación térmica de las paredes ya que la temperatura es sumamente agradable y sin necesidad de un aire acondicionado. Sólo un ventilador de techo alimentado por la potencia eléctrica proveniente de los pequeños molinos eólicos y paneles solares. Cuenta con un sistema de aire acondicionado pasivo. Esto es, un sistema de recirculación del aire que pasa por debajo de la tierra enfriándose y haciéndolo circular en el ambiente. En invierno se utilizan estufas de leño de alta eficiencia. A diferencia de la mayoría, estas estufas logran la combustión completa y además cuenta con un sistema recirculante en el que se puede reaprovechar el calor de los gases calientes.
Afuera los residentes conversan y ríen mientras lavan los platos con el agua caliente proveniente de un calentador de agua solar colocado en el techo. El agua se calienta dentro de los tubos negros que absorben gran cantidad de energía solar. El agua caliente sube ya que es menos densa que el agua fría y se almacena dentro de un tanque para su posterior uso. Bajo el mismo concepto, el agua caliente llega a las duchas, cocina y lavadero.
Participamos luego de la visita guiada que se hacen los fines de semana. Aquí lo conocemos a Gustavo, uno de los referentes de la asociación Gaia que comienza a explicar en detalle sobre el reciclaje de las aguas grises (agua con jabón que ha sido utilizada para las duchas o en el lavado de los platos). Para ello, han desarrollado un canal de 1,5 metros de ancho por el cual se recolecciona esta agua y pasa por 3 distintas capas de arcillas, arenas y piedras sólidas. Luego las plantas acuáticas “Achiras” y “Totóras” liberan el oxígeno de sus raíces que permiten la vida de las bacterias aeróbicas que tienen el poder desinfectante en el agua.
Gustavo luego nos explica el funcionamiento de los baños secos para evitar “apretar el botón”. Con apretar el botón se refiere a consumir los 15 litros de agua potable que se consumen cada vez que tiramos la cadena, alterando el agua potable en un agua contaminada. En cambio, estos baños secos contribuyen a beneficios: en una cámara especial donde viven unas lombrices rojas californianas, éstas convierten el excremento en un excelente humus para las plantas y la orina en un fertilizante para los cultivos. Ir al baño es contribuir a esta producción y es por eso que “mandarse una cagada en Gaia es una buena acción”
Hacemos una rápida pasada por el sector energético, donde se encuentran 3 pequeños molinos que entregan una capacidad máxima de 6 KW, y unos paneles solares que suman una capacidad de casi 2 KW. Suficiente energía para más de 2 casas convencionales, pero claro, ellos consumen muchísimo menos: no tienen ni heladeras, ni aires acondicionados, ni estufas eléctricas ni microondas y sus lámparas son todas de bajo consumo. Todo esta energía se acumula en un banco de baterías que luego se acondiciona a los 220Voltios y 50 Hz que es lo que utilizamos normalmente en las residencias en Argentina pero con la virtud de que viene de fuentes renovables.
En la última parte de la visita, nos reunimos para tomar mate y té con agua calentada por el sol. Mientras reflexionamos sobre temas varios como la salud, el consumo desmedido de los recursos naturales, la contaminación, la educación y el futuro de las sociedades.
Ya a la vuelta, la ciudad nos recibe con un cachetazo: un acceso oeste colapsado por el tráfico. Pero eso no bastará para dejar de reflexionar sobre este día en una comunidad sustentable y el camino a un mundo más sustentable para todos.




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