Sustentator lo explica:Bioenergia parte II: Biodiesel
Biodiésel es un combustible destinado a motores Diésel, y realizado a partir de fuentes renovables de carbono. Con propiedades similares a las del gasoil, puede ser mezclado en cualquier proporción con éste para ser usado en motores Diesel convencionales.
Se puede fabricar a partir de una gran variedad de aceites vegetales o grasas animales, previamente usadas o no. Las materias primas utilizadas convencionalmente son aceites de semillas oleoginosas, tales como girasol, soja, colza, coco y palma.
El aceite usado es una materia prima con interesantes perspectivas productivas por ser una fuente económicamente conveniente y por representar la reutilización de un residuo contaminante. Naturalmente, implica dificultades logísticas y requiere de tratamientos previos, por tratarse de un residuo.
Mediante un proceso de fabricación más complejo, grasas de animales como vaca, pollo y pescado son también aprovechables. El biocombustible obtenido es de similares características que el biodiésel vegetal, con la excepción de que a partir de los 15ºC comienza a solidificar (problema fácilmente solucionable si se lo mezcla con biodiésel vegetal o gasoil).
Un cuestionamiento muy fuerte a la producción de biodiésel mediante aceites vegetales vírgenes es la utilización de cultivos y zonas con potencial alimenticio para fines energéticos (aproximadamente una hectárea cada 800 litros de biodiésel).Como solución a esta dicotomía, se encuentran en desarrollo tecnologías destinadas a producir lípidos de composiciones similares a los aceites vegetales mediante microorganismos como bacterias, hongos y algas. Esta alternativa conocida como “biodiésel de segunda generación”, promete un muy alto rendimiento productivo, en poco espacio, a bajo precio, y con un balance de CO2 marcadamente positivo, ya que el cultivo de microorganismos consume grandes cantidades de este gas.
Existen también en desarrollo tecnologías de “tercera generación” capaces de producir biocombustibles a partir de materiales celulósicos de poco valor comercial y sin aplicaciones alimenticias como residuos de madera, aserrín, y pastos.
El proceso de producción de biodiésel se basa en la reacción de transesterificación. Los aceites, están compuestos principalmente por moléculas denominadas triglicéridos, a su vez formadas por tres ácidos grasos y una molécula de glicerina. La transesterificación consiste en reemplazar la glicerina por alcohol ligero, como metanol o etanol, de forma que se produzcan esteres metílicos o etílicos de ácidos grasos (biodiésel por definición) y glicerina como subproducto. La transesterificación puede alcanzarse mediante diversos procesos industriales, por ejemplo, calentando la mezcla de aceite y alcohol (entre 40 y 60ºC) en presencia de hidróxido de sodio o de potasio como catalizador.Vías alternativas de producción implican aplicar presiones muy altas a la mezcla para generar la reacción (alternativas que no requiere catalizador) o el uso de enzimas o ultrasonido. Como ejemplo de rendimiento, a partir de una tonelada de soja, pueden obtenerse cerca de 140 Kg de biodiésel, 840 Kg de alimento para ganado y 20 Kg de glicerina, utilizables como materia prima industrial.
En conclusión, este biocombustible es una alternativa mucho menos contaminante que el petrodiésel. Es completamente biodegradable, neutral en dióxido de carbono y reduce de forma importante las emisiones de monóxido de carbono, compuestos de azufre e hidrocarburos policíclicos aromáticos.
Como caso particular de bioenergía, su producción no necesariamente implica sustentabilidad, ya que puede generar deforestación y desertificación. Tampoco es un problema menor el impacto social y económico que el mercado de los cultivos energéticos puede provocar, principalmente en países en vías de desarrollo. Respecto a esto, los biocombustibles de segunda generación, producidos a partir de biomasa no comestible, serán una tecnología crucial.









