Sustentator lo explica: bioenergia parte iii: bioetanol
Es posible utilizar alcohol etílico o etanol como combustible para motores en una gran variedad de vehículos. Puede ser mezclado directamente con nafta o diesel, originando combustibles comerciales conocidos como alconafta y E-Diésel. Bajo la forma de ETBE, puede ser utilizado como aditivo de naftas para mejorar su octanaje.
En vista al futuro, es también una alternativa prometedora para alimentar vehículos impulsados mediante pilas de combustible, donde la energía química del etanol pueda ser convertida directamente en electricidad con un alto rendimiento energético y con vapor de agua como única emisión a la atmósfera.
Cuando el alcohol etílico es obtenido por medio de biomasa, una fuente renovable de energía, se lo conoce como bioetanol y, al igual que el biodiesel, puede representar una alternativa sustentable al consumo de combustibles fósiles.
El bioetanol es un combustible obtenido a partir de la fermentación microbiana de azúcares encontrados en la materia vegetal (en forma de sacarosa, almidón, hemicelulosa, celulosa y lignina) y generados durante la fotosíntesis a partir de agua, nutrientes, dióxido de carbono atmosférico y energía solar. Para su producción, son utilizables como materia prima cultivos ricos en sacarosa (caña de azúcar, remolacha, sorgo dulce), cultivos con alto contenido de almidón (maíz, papa, mandioca) y sustancias con alto contenido de celulosa, como madera, restos de cosechas y pastos.
Durante la producción de bioetanol, las materias primas son primeramente acondicionadas por limpieza y molienda, para luego ser introducidas en el proceso de licuefacción y sacarificación, donde los distintos carbohidratos contenidos en la biomasa son transformados en azúcares digeribles por microorganismos.
Según la complejidad del tipo de azúcar, el tratamiento previo puede ser más o menos sencillo. Por ejemplo, en el caso de la sacarosa, éste no es requerido, mientras que, trabajando con almidón, son necesarias reacciones enzimáticas. Por otra parte, si se trabaja con carbohidratos complejos como hemicelulosa, celulosa y lignina se recurre a tratamientos más agresivos con ácidos a altas temperaturas. El proceso continua con la etapa de fermentación, donde los microorganismos se alimentan del azúcar y producen etanol como subproducto. El etanol así obtenido tiene un gran contenido de agua (cerca del 90%), por lo tanto es posteriormente purificado mediante destilación (hasta un 95 % de pureza) seguida de deshidratación, alcanzándose un 99 % de pureza y quedando apto para motores de combustión.
Antes de ser comercializado como combustible, el etanol suele ser desnaturalizado mediante un pequeño agregado de nafta, con el objetivo de que no pueda ser utilizado para consumo humano.
Una alternativa muy interesante, y menos controversial que los cultivos energéticos, es el uso de residuos orgánicos agrícolas, forestales, industriales y urbanos con alto contenido en biomasa celulósica. Si bien estas materias son abundantes, baratas y constituyen un problema en sí mismo, su conversión en azúcares fermentables es un proceso complejo que amerita mayor desarrollo tecnológico a fin de optimizar consumos energéticos durante la producción.
Bioetanol de segunda generación puede ser producido a partir de algas verdeazuladas, utilizando principalmente luz solar, agua salada y abundante dióxido de carbono. Lo destacable de esta tecnología es que no requiere de superficies cultivables, agroquímicos, pesticidas o agua potable para generar un combustible sustentable, económico y con balance energético muy positivo.
El bioetanol es un producto biodegradable y de baja toxicidad. Neutral en gases de efecto invernadero, producible localmente en muchas partes del mundo y a partir de múltiples recursos, es una alternativa más al consumo de combustibles derivados del petróleo.
Por provenir de un recurso renovable, pero agotable a escala local, el bioetanol de primera generación no debe ser pensado como una solución total e incuestionable a los problemas medioambientales actuales. Conocer el desempeño productivo es fundamental.
Via: “Energía alternativa”, Volumen 1, Editorial Thomson Gale | “Informe de vigilancia tecnológica: biocarburantes”: mi+d | Bioetanol de segunda generación: biofields | Proceso productivo: Ethanol









