Sustentator lo explica: la economia del hidrogeno, una alternativa al petroleo
Conocido desde el siglo XVIII, su nombre en griego significa “generador de agua”. El Hidrógeno es el elemento más pequeño y simple que existe. Es también el más abundante del universo, estimándose que constituye el 75% de su masa visible y el 90% de sus moléculas. Pese a esto, en nuestro planeta casi no se encuentra libre (en su forma gaseosa H2) sino que se halla combinado químicamente formando agua, materia orgánica e hidrocarburos como gas natural y petróleo. Por esta razón, hace falta consumir energía para poder producirlo y, por ende, no se trata de una fuente de energía primaria sino de un “vector energético” disponible para almacenar y transportar energía limpia en todo el mundo.
El Hidrógeno tiene varias propiedades particulares. Posee un extraordinario poder calorífico másico de 33,33 kWh/Kg, el triple que la mayoría de los hidrocarburos. Sumado a esto, se trata de un combustible limpio y renovable ya que su combustión con oxígeno produce agua. Se trata de un combustible reciclable.
En contra partida, su baja densidad hace que su poder calorífico volumétrico sea sólo de 3 kWh/Nm3, un tercio que el del gas natural, con lo se requeriría de grandes tanques para su almacenamiento en estado gaseoso o de muy bajas temperaturas (– 235 º C) para su almacenaje en estado líquido.También existen en desarrollo métodos alternativos de almacenamiento, como compuestos químicos (metanol, hidruros metálicos), absorción en sólidos porosos (nanoestructuras de carbono).
Por otra parte, el carácter limpio y renovable del H como combustible depende de su proceso productivo y de la procedencia de la energía utilizada. Si su producción implicase la emisión de CO2 u otros contaminantes, por ejemplo, si se generara a partir de hidrocarburos, ya no podría hablarse de un combustible limpio y de una alternativa a la economía del petróleo.
La economía del Hidrógeno busca utilizar fuentes de energía renovables y limpias como la eólica, la solar y la oceánica para producir H por diversos métodos. El más interesante de ellos es el procedo de electrólisis, que consiste en romper mediante corriente eléctrica (actualmente con un rendimiento del 80%) la molécula de agua para producir Hidrógeno y Oxígeno. También existen procesos biológicos en los que el H puede ser producido por fotosíntesis o fermentación de materia orgánica utilizando algas o microorganismos respectivamente.
Las aplicaciones del Hidrógeno son muy diversas y el impacto socio-económico de su implementación, enorme. Las pilas de combustible combinadas con energías renovables permitirían que los consumidores energéticos pasen a ser también productores de su propia energía. Se desarrollaría una red de generación energética descentralizada, donde cada centro urbano aprovecharía sus recursos ambientales renovables para producir electricidad,calor e Hidrógeno como vector energético.
Generar electricidad cerca de los usuarios finales reduciría las pérdidas energéticas propias de la transmisión mediante líneas de larga distancia (cercanas al 10%) y reduciría los costos de distribución. Esta red energética del Hidrógeno sería una revolución similar a la de internet, ya que los consumidores pasivos de hoy participarían activamente del suministro energético, contando con recursos naturales e H como patrimonio común.
En conclusión, la economía del hidrógeno proporcionaría varios beneficios, incluyendo aire limpio e independencia energética en todo el mundo. Sin embargo, faltan varias décadas para que un sistema energético basado en hidrógeno pueda ser implementado en nuestras ciudades. Aún resta mucho camino tecnológico por recorrer, pero es seguro que, conforme las reservas mundiales de hidrocarburos se sigan agotando y nuestra conciencia ambiental siga creciendo, una alternativa energética deberá surgir. Esta es una.
Fuentes: “La economía del hidrógeno” Jeremy Rifkin, Editorial Paidós | “Energía alternativa”, Volumen 2, Editorial Thomson Gale | Wikipedia | Asociación Argentina de Hidrógeno









