Coches a aire comprimido: por ahora, una utopia
Uno de los sueños de los Sustentators y de muchos diseñadores de vehículos amigables con el medioambiente es hacer uno que su combustible sea el aire comprimido. La idea es excelente: se comprime aire con electricidad, éste se almacena en un tanque, y luego, al ser descomprimido, la energía que libera hace mover los vehículos. Vimos aquí que estos motores ya son un hecho en motos, pero al parecer en los coches los están declarando muertos, al menos esta tecnología ha llegado a un callejón sin salida.
Son varias las empresas automotrices que han intentado sacar un modelo de auto a aire comprimido, pero han pasado los años y no hay avances. Tata motors es una de ellas. Incluso había prometido un motor eficiente para 2008 pero, como vemos, no ha salido todavía.
El principal problema con el que se enfrentan es el de la conversión de energía, una cuestión de física. Cuando se convierte energía de un estado a otro, se pierde eficiencia. Los vehículos eléctricos que utilizan baterías realizan la conversión de energía a electricidad, y de electricidad a movimiento. Los coches a aire comprimido requieren un paso extra, ya que también convierten energía en electricidad, y luego la electricidad comprime el aire, que al descomprimirse genera la energía para el movimiento. Por esta razón los coches a aire comprimido son menos eficientes que los eléctricos.
Otra desventaja con la que no han podido lidiar es con la bajada de temperatura que se da cuando el aire es descomprimido. Se debe proveer al coche de un calentador, donde se desperdicia más energía. Sin contar que sería un problema grave usar esos coches en climas fríos y húmedos.
Por el otro lado, cuando el aire es comprimido, o sea para llenar el tanque, la temperatura sube mucho, por lo que también sería necesario nivelarla, ya que llevaría mucho tiempo cargar un tanque con aire comprimido. Un compresor casero, que uno podría usar en el hogar para recargar el coche, podría tardar unas 4 horas, si bien con buena tecnología en una estación de servicio podría recargarse en apenas 3 minutos. Pero, claro, esa tecnología que requiere refrigeración haría más caro el aire comprimido.
Otro problema es que los tanques no almacenan tanto aire y que, por ahora, la mayor autonomía lograda es de 7 kilómetros. Tampoco han logrado alcanzar velocidades como para poder circular por una autopista.
En resumen, la tecnología hoy en día no está lista para poder tener coches a aire comprimido. Un coche eléctrico o uno con pila de combustible es más eficiente en todos los aspectos. ¿Cual sería la ventaja de poder tener un coche a aire comprimido? Que todo sería mucho más barato, desde su construcción hasta su mantenimiento, por lo que cualquiera podría tener un coche. El sueño de Henry Ford. Y, por supuesto, lo más importante es que no requiere ningún tipo de contaminante. No usaría baterías, no usaría combustibles fósiles y, si la electricidad usada para comprimir el aire es de fuentes renovables, sería un coche de contaminación cero.
Todavía no es el momento, según parece, pero puede ser que la tecnología avance y le llegue su día al coche a aire comprimido.




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