POR Arq Alvaro García Resta - Septiembre 15, 2010

Arquitectura Sustentable: el futuro es verde


El domingo pasado, luego de llegar de correr la media maratón de la Ciudad de Buenos Aires, tomé la revista del diario La Nación y me encontré con una grata sorpresa, y que quiero compartir con ustedes. La nota, titulada “El futuro es verde”, relata las generalidades de la construcción sustentable.

Es muy bueno saber que este tema es de interés general, y que empiezan a escucharse conceptos como gases de efecto invernadero, calentamiento global e índices que alertan, como el de la construcción, con el sólo fin de informar, concientizar y difundir mejores prácticas en función de un mejor futuro.image thumb43 Arquitectura Sustentable: el futuro es verde

En un artículo anterior, les contamos acerca de la iniciativa del arquitecto Norman Foster por construir la sede del Banco Ciudad en base a criterios sustentables. De hecho, el proyecto estará regido por normativas que avalan que dicho establecimiento es ambientalmente responsable, gracias a la certificación LEED, en inglés: “Leadership in Energy and Environmental Design”. En español: “Liderazgo en Diseño Energético y Ambiental”. Se trata de un sistema de evaluación y certificación creado por el United States Green Building Council (USGBC), una organización americana sin fines de lucro que desde hace 12 años promueve la construcción de edificios sustentables, desde la idea misma hasta su puesta en marcha y operación. Pensado, diseñado, construido y vivido… en verde.

Pero, ¿cómo o por qué surge la necesidad de construir de manera sustentable? Los datos son concretos y contundentes: los edificios representan en todo el mundo el 33% de las emisiones de CO2 (gas responsable del efecto invernadero), una proporción mayor que la de la industria y el transporte. Además, utilizan el 17% de las “aguas frescas” del planeta, el 40% de la energía y materiales y el 25% de las maderas. En contraposición, un edificio construido con criterios de sustentabilidad reduce entre un 8 y un 9% sus costos operativos, aumenta un 7,5% el valor de la propiedad, incrementa un 3,5% la ocupación y eleva un 3% la renta por alquiler.

La necesidad de cuidar el planeta se traslada a todos los ámbitos de la actividad humana, y la arquitectura no ha quedado al margen. Al contrario, cada vez son más los arquitectos, empresas, particulares y demás que buscan disminuir el impacto medioambiental que generan sus construcciones. El alerta está puesta en el hecho de que el creciente fenómeno del calentamiento global y el efecto invernadero, principales ejes del cambio climático producido por el incremento de emisiones de gases -básicamente, monóxido de carbono-, ponen en jaque el futuro de la vida en el planeta.

image thumb44 Arquitectura Sustentable: el futuro es verdeEn Argentina se encuentra el AGBC (Argentina Green Building Council), fundada en 2007. Uno de sus fundadores es el Ingeniero Eduardo Spósito, CEO de Bovis Lend Lease para América Latina. Según explica, “una de las principales características de la sustentabilidad es reducir el consumo de energía”. Para lograrlo, hay diferentes maneras. “La primera y más fácil de todas es el diseño sustentable, que puede reducir hasta un 30% su uso. Por ejemplo, si se orienta al Oeste la pared de los ascensores, en lugar de una pared vidriada, habrá menor carga térmica y menor consumo de energía. O si se pone un parasol se impedirá que el sol caiga a pleno sobre el vidrio, y también se consumirá menos energía para refrigerar, al igual que si en lugar de usarse un sólo vidrio se ponen dos separados por una cámara de aire en el medio. Todo eso reduce el ingreso de calor“.

Por otro lado, hay decisiones que tienen que ver con simples cambios en la manera de instalar determinados sistemas, como ser el de iluminación. “¿Para qué quiero luces encendidas en un pasillo o habitación cuando no hay nadie?”, pregunta Spósito. A partir de cuestionamientos simples, surge la decisión de instalar sensores de movimiento para los pasillos, e incluso en los baños, para que se iluminen sólo ante la presencia de los empleados, evitando así el derroche energético de mantener las luces encendidas en un espacio sin gente. Otro método es el de regular la calefacción y refrigeración apropiadas según la temperatura exterior y la cantidad de personas que hay en una habitación. También existen alternativas para ahorrar agua. Por ejemplo, inodoros que permiten una descarga corta o larga según el uso que se le dé y que además pueden enviar el agua utilizada a un sistema de cañerías donde se la filtra y vuelve a utilizar, por ejemplo, para riego. Algo similar ocurre con las “aguas grises” de los lavatorios, que pueden ser filtradas y enviadas a la descarga de inodoros. Las canillas con el sistema press matic -que ofrece una cantidad de agua determinada- también evitan el derroche.

Adoptar estas medidas que colaboran con el ahorro energético y de agua se ve reflejado en los costos de los servicios. Ahorrar agua y luz por el medioambiente termina beneficiando también nuestros bolsillos. Un aspecto no menor para tener en cuenta es la reducción de expensas si un edificio introduce mejoras que disminuyen sus costos de operación. Por ejemplo: si hay un motor para ventilar una cochera con más de 10 años de uso, es seguro que si se pone uno nuevo el costo se amortizará con el consumo en no más de dos años.

De todas maneras, el Ingeniero Carlos Grinberg, presidente del AGBC, aclara que construir de manera sustentable es, particularmente en la Argentina, más caro, aunque no más de un 4 ó 5 por ciento. Una diferencia que vale la pena, sin lugar a dudas.

Más allá de que los beneficios y, por ende, los insumos que participan en la generación de obras basadas en la arquitectura sustentable no están muy difundidos, “la diferencia se gana cuando las empresas pagan un diferencial por estar en mejores ambientes de trabajo y ocupar edificios con menores costos de mantenimiento”, explica Grinberg. “El metro cuadrado puede llegar a costar un 4% más, pero las expensas se reducirían entre un 15 y un 20% por menores costos operativos”.

En países como Estados Unidos, construir verde es rutina. Un caso emblemático es el de la Torre Willis, ex Torre Sears, en Chicago, “un ícono de la arquitectura moderna, el edificio más alto del mundo hasta 1998”, explica Sundee Wislow, directora de Sustentabilidad de US Equities Chicago, firma que instaló en dicha ciudad el primer techo verde. “Como se construyó en los años 70, los sistemas de energía no eran muy eficientes. Nuestra intervención permitió modificarlo y se logró un 80% de ahorro utilizando básicamente turbinas de viento integradas a la energía solar“.

Sin embargo, más allá del altísimo beneficio medioambiental de la arquitectura sustentable, no podemos dejar de lado los beneficios a nivel humano. Porque no olvidemos que una de las tres patas del concepto de sustentabilidad tiene que ver con lo social. Una mejor calidad de trabajo, un ambiente laboral más sano, y la certeza de saber que el espacio en el que uno desarrolla sus tareas ha sido pensado en pos del planeta, colaboran de manera indefectible con la relación, el humor y la gratificación de los empleados. “Construir no es lo único importante”, recalca el AGBC. “Se trata, en definitiva, de entregar un mundo mejor a las generaciones futuras”.

Fuente: La Nación Revista


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