Sustentator lo explica: consumo electrico vampiro
Cuando enchufamos un aparato eléctrico en nuestras casas y lo encendemos, éste toma energía eléctrica de la red y, de acuerdo a su función, nos ofrece algo a cambio. Eventualmente, cuando ya no requerimos de su servicio, apagamos el dispositivo y lo dejamos enchufado, con intención de que esté listo para su próximo uso.
Suele creerse que, a partir de ese momento, el dispositivo ya no consume electricidad, pero esto es incorrecto. Cuando los aparatos están apagados, o en modo “stand by”, siguen consumiendo energía debido a los transformadores que contiene (usados para convertir tensión, y corriente alterna en continua), a los circuitos y sensores necesarios para captar señales de controles remotos, luces indicadoras de estado, baterías, displays, etc. Esto es lo que se conoce como “consumo eléctrico vampiro”.
Televisor, reproductor de DVD, aire acondicionado, cargador de teléfono celular, consola de video juegos, PC, notebook, estufa eléctrica, modem, impresora, equipo de audio, cafetera, horno microondas. Este es un listado de “vampiros” hogareños que, en general, pueden ser reconocidos por contar con control remoto, baterías, display, o por encontrarse calientes al tacto.
La siguiente tabla contrasta cuantitativamente el consumo promedio de diversos aparatos cuando están encendidos, cuando están en modo de espera y cuando están apagados pero permanecen enchufados.
El consumo vampiro de todos estos artefactos en estado de stand by y durante 16 horas diarias equivale a 30 KWh/mes, lo que a su vez representaría el 10% del consumo mensual de un hogar (300 KWh/mes). En general, se dice que esta proporción se encuentra entre el 5 y el 10%. No es demasiado, ni es la mayor fuente de gasto energético (y posible ahorro) de una casa, pero existe, es representativo, y es bueno conocerlo.
La solución no está en que desenchufemos todo a cada momento. En muchas ocasiones dejar algo encendido o en stand by resulta necesario. Un teléfono, un radio despertador y una heladera son ejemplos de ello. No obstante, el consumo eléctrico de nuestras casas puede reducidirse apagando y desenchufando aquellos aparatos que realmente no necesitamos. Esto se vuelve más práctico si se usan zapatillas para desconectar de la red varios dispositivos a la vez. También se puede hacer de forma automática si se recurre a temporizadores, tomacorrientes especiales, sensores de presencia u otras tecnologías de automatización hogareña o domótica, naturalmente más costosas.
Otra medida, aplicable al momento de adquirir un nuevo producto, consiste en prestar atención a la etiqueta de ahorro energético (obligatoria en electrodomésticos) y comprar aquello que, a igualdad de prestación, otorgue mayor eficiencia. De esta forma se reduce el consumo total -no sólo el vampiro. Y este ahorro energético, con el tiempo, justifica el costo adicional de comprar eficiencia.
Una última recomendación ante cualquier medida de ahorro es monitorear la evolución y los resultados de la acción tomada, prestando atención a la factura eléctrica o consiguiendo un medidor de consumo eléctrico.
En resumidas cuentas, desenchufar un cargador de celular que consume décimas de W no “salva el mundo”, ni siquiera si lo hacemos todos, porque el porcentaje de energía implicada sigue siendo muy bajo. Tampoco está mal desenchufarlo, pero es importante conocer la magnitud y las implicancias de nuestras acciones y saber que sí puede hacer la diferencia un ahorro mayor en consumo vampiro así como un manejo más eficiente de la energía que consumimos. Se trata de una acción individual más, que puede sumarse a muchas otras.
Fuentes: Wikipedia|| Stand by Power| SinStandby| US Energy Department









