POR Martín Cagliani - Enero 27, 2011

Captura de Carbono: solucion o peligro?


Está probado ya por cientos de estudios científicos que uno de los grandes culpables del aumento de temperatura a nivel global es el dióxido de carbono. Este y otros gases generan un efecto invernadero que no permite que el calor escape hacia el espacio, dando origen a lo que conocemos como Calentamiento Global, y el Cambio Climático asociado a este último. El dióxido de carbono es el gran culpable, porque ha aumentado muchísimo en los últimos 200 años, y eso se debe a la actividad industrial humana. Nuestra tecnología genera mucho dióxido de carbono.

image thumb4 Captura de Carbono: solucion o peligro?

Hay muchas estrategias a seguir para evitar la generación de más dióxido de carbono (CO2), y también lograr que el carbono que ya se encuentra en la atmósfera, y el que se seguirá generando, pueda ser capturado y procesado. Por ejemplo, las plantas capturan dióxido de carbono (CO2) y nos dan oxígeno a cambio. Los océanos también pueden capturar este gas de forma natural, pero hasta un cierto grado, ya que si se saturan de CO2 se acidifican, y esto se vuelve peligroso para la vida marina.

El problema es que estamos talando cada vez más bosques, y por ende reduciendo la capacidad de la naturaleza de darnos una mano con el problema que le hemos creado al mundo. Es entonces que aparecen quienes quieren potenciar a la naturaleza para que capture más CO2. Pero, ¿es esto bueno? ¿Está bien que modifiquemos ciclos naturales para revertir aquello que hemos hecho nosotros mismos al medioambiente?

Para poder decidir si estamos a favor o en contra, veamos qué se entiende por captura y almacenaje de carbono. No estamos hablando de algo natural, sino de varias técnicas para poder lograrlo. El principal uso que se está haciendo hoy en día de estas técnicas es junto a fábricas o plantas generadoras de energía, donde se captura el máximo posible de dióxido de carbono que allí se genera, y luego se lo almacena bajo tierra para que no vuelva a entrar en la atmósfera, al menos no en nuestro tiempo de vida, pero si pensamos en cientos y miles de años… es lo mismo que esconder el polvo bajo la alfombra.

¿Y cómo se captura, y adónde va a parar ese CO2 capturado?

El método más utilizado es capturar el CO2, comprimirlo hasta volverlo líquido e inyectarlo bajo tierra, principalmente en pozos de petróleo ya explotados. Otra forma es inyectando el CO2 a más de 3000 metros de profundidad en los océanos, donde se vuelve sólido por la presión. Pero el CO2 almacenado a grandes profundidades del océano terminaría regresando a la superficie en, al menos 200 años, por lo que se ignora totalmente cuales serían las consecuencias a largo plazo.

Otro método que se ha barajado es la llamada fertilización de los océanos con hierro. Para este sistema, se echa hierro en polvo en el océano para hacer crecer el fitoplancton, que se alimenta principalmente de este elemento. Al acelerar el crecimiento del fitoplancton, se crean “pozos de carbono”, debido a que el fitoplancton absorbe carbono para vivir, como también lo hacen los bosques en tierra. Pero tampoco se conocen las consecuencias a largo plazo que tendría para la vida marina modificar tan radicalmente uno de sus ecosistemas. Un problema sería que habría más organismos muertos y en descomposición que consumen oxígeno, lo que llevaría a reducir el índice de oxígeno en el océano, que terminaría matando a la vida acuática.

En el caso de guardar el CO2 bajo tierra, también es muy incierto, ya que no se tiene la certeza de que dentro de 100 años no sea liberado a la atmósfera, causando un daño muchísimo mayor que el que causa hoy en día.

El tema es que esta tecnología tiene su costo, así que porqué invertir en este tipo de tecnología cuando se podrían reemplazar las plantas de energía contaminantes por otras de energías renovables que no emiten gases de efecto invernadero. También hay que tener en cuenta que capturar y comprimir el dióxido de carbono requiere de mucha energía, que seguramente será aportada por la misma planta de energía para la que se está capturando el CO2, por lo que la captura de CO2 incrementa el consumo de energía entre un 25 y 40 %.

Según el reporte del IPCC, no se podría capturar más que entre el 10 y el 55 % del carbono emitido por la industria humana, así que los esfuerzos deberían ir para otro lado, no para intentar ocultar nuestros errores bajo la alfombra. Al contrario, deberíamos lograr un cambio que sea para mejor. Ir a por las tecnologías que no emiten dióxido de carbono, que ya existen, ni siquiera hay que pensarlas o diseñarlas, ya las tenemos en marcha y han probado su utilidad, y esas son las energías renovables, y los motores eléctricos. Y para lidiar con el CO2 ya existente, una opción es dejar de depredar bosques y plantar más árboles.


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