Consumo sustentable en supermercados
Cuando ustedes van a un supermercado a realizar sus compras caen bajo el enorme poder que tienen estas grandes cadenas sobre qué se consume y qué no. Generalmente una persona tipo elije un producto por su marca, su estética, su funcionalidad y por su precio. Todo eso afecta la decisión de si compramos este de aquí o aquel de allá. Pero un Sustentator, preocupado por ser sustentable y amigable con el medio ambiente, debe tener otras cuestiones en mente a la hora de elegir un producto.
Hay que mirar más allá de la superficie. Primero, debemos estar informados sobre las empresas detrás de las marcas. Saber qué tipo de prácticas económicas realizan esas empresas, cómo tratan a sus empleados, de donde son originarias, cómo fabrican los productos. Muchas veces no es sencillo informarse sobre esto, pero simplemente prestando especial atención al empaquetado y las etiquetas del producto podemos saber mucho más de lo que se cree.
Un detalle es mirar dónde fue fabricado el producto. Siempre tenemos que apuntar a comprar productos fabricados lo más cerca posible de donde nosotros vivimos, ¿por qué? Simple, si compramos una lata de choclo francesa sólo porque es un peso más barata que otra de nuestro país, estamos dejando de lado muchísimas cosas. Esa lata tuvo que viajar desde Francia hasta nosotros, con ella viajaron miles de latas iguales. Para que lleguen hasta nosotros se consumió mucha electricidad, agua y combustibles fósiles, que se podrían haber ahorrado. Si existe la opción de elegir algo fabricado o envasado cerca de nuestro hogar, siempre será más sustentable y ecológico.
Pero este aspecto del consumo no sólo afecta al medio ambiente, sino que cala hondo en la sociedad, ya que muchos de los países más ricos en recursos naturales, son también los más pobres. ¿Por qué? Porque su producción va a parar a otros países. Uno podría pensar, pero eso crea trabajos. Sí, pero no siempre bien pagos, ni en condiciones saludables, y menos con los derechos laborales garantizados. A veces incluso hay productos que proceden de países donde los trabajadores casi que son esclavos, y donde incluso hay trabajo infantil.
Baste un ejemplo. Este es un caso denunciado por la OCU, en España. En ese país se consumía mucha perca, que procedía principalmente del lago Victoria, en África. Allí se había introducido artificialmente en los años 60. El lago es compartido por Tanzania, Uganda y Kenia, tres de las naciones mas pobres del mundo. Las poblaciones locales no participan para nada del beneficio del comercio internacional, ya que quien se ocupa de filetear y congelar las percas y luego venderlas a las grandes multinacionales, es quien fija el precio que paga a los pescadores: muy bajo. El trabajo allí es de mala calidad, y de los 30 millones de personas que viven en derredor del lago Victoria, la mitad son pobres y sufren de desnutrición. Mientras que en el resto del mundo comen sus pescados, y muchos intermediarios ganan mucho dinero. Esto sin contar con el daño que se ha hecho a la biodiversidad del lago al introducir a esa especie, por la explotación excesiva, y la deforestación que se lleva a cabo en los alrededores para obtener madera con la que ahumar el pescado.
Presten atención a las etiquetas. Busquen de dónde proceden, infórmense sobre las empresas. Hoy con Internet hacerlo es rápido y sencillo. Otro tema es prestar atención a los sellos ambientales presentes en los productos, en este enlace les contamos de algunos de ellos.









