POR Lluís Torrent i Bescós - 14 julio, 2011

La reducción de emisiones de CO2 podría encarecerse en el futuro según expertos


Los costes para la reducción de emisiones incrementarán en un 70% en 2050 si no se captura y almacena el CO2. Así lo ha afirmado Mercedes Maroto-Valer, Directora del Centre for Innovation in Carbon Capture and Storage, de la Universidad de Nottingham (Reino Unido), en la jornada “El CO2, ¿problema o recurso? Nueva visión de su captura, transformación y utilización”, dentro del marco de los Cursos de Verano que organiza la Fundación de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Vicente Cortés Galeano, Director del Programa de Captura de CO2 de CIUDEN, que está poniendo en marcha un centro de desarrollo de tecnologías puntero a nivel mundial en El Bierzo, ha apuntado que la energía sin CO2 es más cara que aquella que no implica técnicas de captura. No obstante, dadas las restricciones presentes y futuras a las emisiones, es preciso trabajar de manera intensa para que las tecnologías de captura se conviertan en una “herramienta imprescindible para una economía competitiva baja en carbono” ya que “la captura de CO2 aportará un 19% a la reducción de emisiones a la atmósfera”, han señalado los científicos.

La captura y almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) es un proceso que consiste en separar dicho compuesto de fuentes industriales y energéticas, transportarlo a una localización en la que será almacenado, y aislarlo a largo plazo. A pesar de que muchos expertos ven esta tecnología como una posible vía para combatir el efecto invernadero, aún está lejos de obtener un consenso dentro del sector. Se trata de una tecnología con muchas cuestiones por resolver para ser viable, tanto desde el punto de vista económico como ambiental, según apuntan algunos informes. Por otro lado, sólo se puede considerar paliativa, en el sentido de que no pretende reducir nuestra producción de CO2.

Según indica un informe del IPCC, no se podría capturar más que entre el 10 y el 55% del carbono emitido por la industria humana. El organismo indica que la disponibilidad de esta tecnología no puede ser utilizada como excusa para seguir quemando combustibles fósiles y confirma que no estará disponible en años, ya que aún hay importantes cuestiones que resolver.

Además, se da la paradoja de que el IPCC reconoce que esta tecnología únicamente comenzará a ser rentable cuando los precios de los permisos de emisión sean lo suficientemente altos. Actualmente, capturar una tonelada de CO2 cuesta entre 60 y 90 euros mientras que la adquisición de derechos de emisión es de 15 euros por lo que será cuando los precios de mercado de ambas opciones se encuentren cuando la tecnología se convierta en competitiva.

La captura y almacenamiento de dióxido de carbono se presenta como una opción más en la lista de acciones para reducir o estabilizar el aumento de las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero. Otras opciones incluyen las mejoras del rendimiento energético, el cambio a combustibles menos intensivos en carbono, el uso de fuentes de energía renovable, incrementar los sumideros biológicos, la reducción de las emisiones del resto de gases de efecto invernadero, etc.

Vía: Ecoticias | Rebelión

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