POR Martín Cagliani - Agosto 3, 2011

CO2, amigo o enemigo?

PUBLICADO EN Cambio Climático

CO2 o dióxido de carbono es hoy en día una mala palabra, un malvado que nos recalienta el mundo, pero ¿se merece la mala fama que tiene el dióxido de carbono? La verdad es que no. El CO2 no es un gas contaminante, ni dañino, la mala fama le ha caído encima por el hecho que produce un efecto invernadero en nuestro planeta cuando se acumula en grandes cantidades en la atmósfera. Algo que en la actualidad no es natural, sino producto de la tecnología humana.

image1 CO2, amigo o enemigo? No es tóxico para nosotros el gas en sí, prueba de ello es que lo bebemos dentro de las bebidas gaseosas, es el gas que escapa cuando las abrimos, y es el que le da efervescencia. También está en la cerveza, el vino, en el agua gasificada, y es utilizado para conservar mejor los alimentos frescos envasados, como por ejemplo ensaladas, o frutas.

El dióxido de carbono, mejor conocido por su formula química CO2, es un gas cuyas moléculas están compuestas por un átomo de carbono, de ahí la C, y dos átomos de oxígeno, por eso la O con un 2. Es un gas común en la atmósfera, que si no fuese por la actividad humana, tiene una variación dependiendo de las estaciones y del crecimiento de las plantas. En lo que se conoce como el ciclo del carbono, las plantas, algas y algunas bacterias lo absorben, junto con la luz y el agua, para producir energía con el carbono, a la vez que liberan el oxígeno presente en sus moléculas como desperdicio. Nosotros los humanos, así como la mayoría de los seres vivos, hacemos al revés durante la respiración, lo que aspiramos es el oxígeno, y lo que liberamos al espirar es dióxido de carbono como desperdicio.

Pero el problema con el dióxido de carbono es que es un gas de efecto invernadero. Junto con otros gases como el metano o el ozono, el dióxido de carbono es naturales en la atmósfera, pero tiene la particularidad de retener el calor que la radiación solar produce en nuestro mundo. Si no fuese por esa particularidad, nuestro mundo sería helado, ya que todo el calor saldría al espacio y se perdería. Pero si esos gases de efecto invernadero aumentan en demasía, el calor también lo hace. Eso es lo que vienen sucediendo desde que empezó la revolución industrial del ser humano, ya que con nuestras fábricas y tecnología contaminante, producimos dióxido de carbono en exceso, por lo que desestabilizamos el sistema natural del planeta, y hemos producido lo que se conoce como Calentamiento global, que no es más que un gran efecto invernadero producido por la acción del hombre.

Así que el dióxido de carbono no es maligno, ni el enemigo. No tenemos que atacar al gas para solucionar el problema, sino a lo que lo produce en exceso, nuestras industrias. Hay muchas formas de lograrlo, como por ejemplo abandonar el uso de los combustibles fósiles como el petróleo y el carbón, principales culpables del aumento descontrolado de CO2 en la atmósfera. Esto puede lograrse pasando nuestra matriz energética a energías renovables, y utilizar la electricidad para movilizar nuestros transportes.


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