Destripando un aire acondicionado
El calor ya está sobre nosotros, por más que nos haya dado un poco de paz en estos días de Navidad. Así que vamos a seguir con nuestra seguidilla de destripamiento de electrodomésticos. Ya nos habíamos ocupado del lavarropas y de los calefactores eléctricos, ahora le ha llegado el turno al aire acondicionado, ese enemigo chupa electricidad de los sustentator. Enemigo porque a veces uno debe tener uno si no quiere derretirse. Pero veamos, podemos utilizarlos de la forma más sustentable posible.
El concepto de aire acondicionado o acondicionador de aire, no es algo novedoso en la historia humana, no es algo que deba ser sí o sí un aparato eléctrico. Ya los romanos antiguos se valían del agua que hacían circular dentro de las paredes para refrescarlas. En la antigua Persia se utilizaban cisternas y torres de viendo, que permitían aprovechar el viento fresco para aislar las casas del calor del verano. Generalmente eran conceptos elaborados, y de construcción compleja, razón por la cual sólo las clases más acomodadas podían disfrutarlos. El concepto moderno de aire acondicionado surgió de los avances de la química en el siglo 19, si bien el primer invento fue patentado en 1902 por el estadounidense Willis Haviland Carrier.
Hasta hace algunos años los aires acondicionados no eran algo tan habitual, algunas casas acomodadas los tenían, los edificios de oficinas, etc. Pero con el Calentamiento Global, el calor afecta cada vez más y a más población. Al masificarse la demanda, los aires acondicionados bajaron también de precio, haciéndolos más accesibles a la gran mayoría de la gente. Pero este aumento significó una suba enorme en la demanda energética durante los veranos, ya que el enfriar el aire con un aparato eléctrico, requiere grandes cantidades de electricidad.
Estudios de diversos países calculan que el 1% del consumo promedio de un hogar corresponde a un aire acondicionado, que sería el equivalente a unos 4000 kilovatios hora al año. Esto si hablamos de los aparatos que ya tienen algunos años, los nuevos ya pasan por controles de eficiencia por lo que el gasto se reduciría a unos 600 kilovatios. Si es tan gastador el aire acondicionado, ¿cómo es que tan sólo representa el 1 por ciento? Y es que estos aparatos no se usan todo el año, sino apenas unos meses, generalmente las primeras semanas de calor, y luego algunos días aislados de mucho calor.
¿Cómo reducir nuestra huella al encender un aire acondicionado? Primero, tratar de no usarlo. ¿Cómo? Colocando toldos en las ventanas, tratando de aislarnos del calor. Si eso ya no es posible, entonces no abusar del frío del aparato es el mejor consejo. Cada grado de menos que le colocamos al medidor del aire acondicionado es aumentar el consumo eléctrico. La temperatura ideal está entre los 26 y 24 grados, menos de eso no sólo consume mucho, sino que incluso es malo para la salud. Según estudios, con tener unos 5 grados menos que la temperatura que hay afuera, es suficiente para tener una sensación de frescor. Cuando se abusa, y la temperatura es mucho menor, eso ya pone en riesgo nuestra saludo, por los choques y continuos cambios de temperatura.
Muy importante para reducir el consumo también es el aparato que uno compre, lo mejor es consultar con un profesional para saber qué tipo de aire acondicionado se va a necesitar. Si todavía no dispone de uno, o está pensando en cambiarlo, hay que mirar bien en las etiquetas de eficiencia energética. Aquí en Sustentator analizamos ese tema. También hay que analizar cuantos aparatos se van a instalar en el hogar, ya que si se necesitan muchos, lo mejor es una instalación centralizada, que es mucho más eficiente en el consumo energético. En cuestión de aparatos, son más eficientes los split que los que son todo en uno.
En resumen, no abusen de las bajas temperaturas del aire acondicionado, calculen una diferencia de unso 5 grados con el exterior, y es suficiente, tanto si hablamos de ahorrar electricidad, como si pensamos en nuestra salud. No hay nada más molesto que estar con dolor de garganta y resfrío en pleno verano.




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