Empieza el comercio de emisiones en la aviación europea
El sector de la aviación europea entró el pasado 1 de enero en el sistema europeo de comercio de emisiones (European Union Emissions Trading Scheme, EU ETS), que obliga a las aerolíneas a pagar por el dióxido de carbono (CO2) que emiten sus aviones. Así, a partir del 2012 las compañías aéreas cuyas naves despeguen o aterricen en aeropuertos de la Unión Europea recibirán anualmente un número de permisos de emisiones basado en el promedio de las producidas entre el 2004 y el 2006, y si lo sobrepasan tendrán que adquirir nuevos derechos sobrantes a la industria u otras compañías.
La Comisión Europea fijó en 213 millones de toneladas de dióxido de carbono el límite para los derechos de emisión que recibirá la aviación en 2012. Ese límite se reducirá hasta los 208 millones de toneladas anuales a partir de 2013. Los permisos cubrirán el 97% del total de emisiones del sector en 2012 y el 95% a partir de 2013, como medida para obligar a las aerolíneas a invertir en tecnologías que les permitan ser menos contaminantes y adaptarse a la legislación.
La propia Comisión Europea reconoce que la medida podrá elevar los precios de los billetes entre 1,8 y 9 euros en vuelos de ida y vuelta dentro de la UE y alrededor de 12 euros en trayectos transoceánicos, si las aerolíneas deciden cargar a sus clientes el coste total de su adaptación a las nuevas restricciones.
La Comisión ha defendido desde hace años la necesidad de incluir a las aerolíneas en el sistema ya que las emisiones de la aviación han crecido más rápido que las de cualquier otro sector (y ya representan el 3% de los gases de efecto invernadero de la UE) y las previsiones indican que continuarán haciéndolo en el futuro.
Las compañías que no logren rebajar sus emisiones a los umbrales exigidos por Bruselas podrán comprar más derechos de emisión (cuyo precio medio supera los 15 euros) para las instalaciones que les sobren, o tendrán que hacer frente a multas.
Países como EEUU, Canadá, China, Brasil o México se oponen a esta medida al considerar que perjudica a sus vuelos de largo recorrido, por lo que reclaman que sus compañías estén exentas de pagar o, al menos, que solo paguen por los gases liberados mientras sobrevuelan la UE.
Aerolíneas americanas y canadienses presentaron una demanda contra la inclusión de la aviación en el ETS ante la Justicia británica, que a su vez consultó al Tribunal europeo sobre el caso. La sentencia se dió a conocer el pasado 21 de diciembre y fue favorable a la postura de la UE, validando su actuación. Ahora China estudia incluso la posibilidad de prohibir a sus aerolíneas que paguen el citado impuesto.
La entrada de la aviación en el sistema ETS, el más importante del mundo con cerca de 12.000 instalaciones industriales inscritas, ya estaba prevista en el conjunto de medidas de clima y energía que aprobó la UE en 2008.










