Los alimentos orgánicos triunfan a pesar de la crisis
La empresa londinense What on Earth, especializada en la venta de alimentos orgánicos, anunciaba días atrás -y a pesar de la crisis económica- que había incrementado su cifra de negocio en un 50%, pasando de los 3 millones a 5 millones de libras. ¿Cómo lo consiguió?
El fundador y director de esta empresa, Jeremy Jaffé, señala con las cifras en la mano que han alcanzado unas ventas de medio millón de artículos de alimentación, con aumentos espectaculares de alguno de ellos como es el caso del humus, de los que se despacharon hasta siete toneladas, de mezze (cinco toneladas) y babaganoush (3 toneladas). Asimismo, se comercializaron más de 23.000 briks de sopa y más de 16.000 pizzas y bases de pizza.
El convencido fundador remarca que si la agricultura orgánica fuera una práctica común en el Reino Unido, se podría reducir un 23% las emisiones de efecto invernadero procedentes de la agricultura.
La compañía comenzó su negocio hace 13 años comercializando un tipo de pizza orgánica muy básica en cuanto a sus ingredientes, pero atractiva en cuanto a su relación calidad/precio. Lo que no ha cambiado desde entonces, comenta el responsable, es la preocupación de todo el equipo que está detrás de What on Earth por mantener las buenas prácticas ecológicas, por lo que se refiere a la cría de los animales como el esfuerzo diario de reducir el impacto ambiental. Y en este sentido, Jaffé menciona el ejemplo de los pollos. Un pollo orgánico tiene que estar al aire libre muchas horas al día, tener cierta cantidad de horas de luz y alimentarse a un ritmo natural de una manera más sana. Por lo tanto, el precio tiene que ser algo superior, pero también es más nutritivo y sabroso, y uno sabe muy bien qué es lo que está comiendo.
Jeremy Jaffé afirma además que los cultivos genéticamente modificados carecen de sabor, ya que a menudo son tratados con hormonas y agua para que crezcan más rápidamente. En muchos casos, estos alimentos no orgánicos se recolectan demasiado pronto, y eso les aporta un gusto insípido al no haberles dejado madurar correctamente. Además, las cosechas orgánicas permiten dotar de sustancias nutritivas los suelos de los campos, en lugar de agotarlos. El hecho de no utilizar fertilizantes y pesticidas, confiere una resistencia especial a los suelos y cultivos frente a climatologías adversas, al mismo tiempo que se va almacenando altos niveles de carbón.
Vía: Portal del Medio Ambiente










