POR Martín Cagliani - 24 abril, 2012

¿Qué es el diseño bioclimático?


Siempre hablamos aquí, que para ser un buen Sustentator debemos ocuparnos nosotros mismos de llevar el cambio adelante. Para ser sustentables lo primero que debemos hacer, es minimizar al máximo posible el impacto que ocasionamos al medio ambiente con los quehaceres nuestra vida diaria. Una forma es el llamado diseño bioclimático de las viviendas, una estrategia que está siendo muy atendida por la investigación científica, e incluso por programas gubernamentales en algunos lugares, como en México, por ejemplo.

muro vivo El diseño bioclimático de un edificio o de una casa sería una forma de encarar su construcción de forma que se conviertan en sistemas termodinámicos eficientes, es decir que la gente pueda vivir dentro con todas las comodidades, pero con un consumo energético mínimo. La mayoría de las construcciones viejas, y gran parte de las nuevas, son muy deficientes en el diseño térmico, construidos con materiales que no nos protegen ni del calor, ni del frío. Según el diseño bioclimático, los arquitectos y constructores deberían tener en cuenta el clima del lugar en el cual se ubicará ese edificio.

Uno de los principales problemas, según los expertos, no suele ser tanto el frío, sino el calor. Las casas tradicionales suelen sufrir un calor excesivo, ya que la casa es caliente por el sol, y el clima, pero también por los materiales que no son adecuados. Entonces todos recurrimos a aparatos eléctricos para paliar las deficiencias de la construcción en la que vivimos, como el aire acondicionado. El exceso de consumo eléctrico no es sólo un problema que atañe a nuestro bolsillo, sino que es un problema a nivel planetario, como ya hemos visto aquí a razón del Cambio climático y la tecnología.

El diseño bioclimático contempla el calor que se transmite desde el exterior hacia dentro de la misma, y también al revés, esto a través de las paredes, techos y pisos. También depende del aire que entre y salga por las ventanas, y también por la luz solar que incide de forma directa sobre paredes, techo y ventanas. Hay normas municipales, basadas en diseño bioclimático, como las Norma Oficial Mexicana NOM-020-ENER-2011, de eficiencia energética, que buscan controlar las vías de flujo de calor valiéndose de lo que se conoce como envolvente, es decir su cubierta.

Ciertos componentes clave como aleros o toldos, pueden bajar el calor interno de una casa al 50 por ciento. Si hablamos de una vivienda nueva, los materiales de construcción pueden también terminar desplazando al aire acondicionado como aliado del verano. También se contempla una cierta cantidad de ventanas dependiendo la superficie del edificio, así como el material de las paredes dependiendo del clima de la ciudad en que se construya. En la norma mexicana, por ejemplo, se contemplan datos para las ciudades más importantes de cada estado de México.

Una casa con diseño bioclimático, puede llegar a reducir su consumo energético en un 40 por ciento, según estudios expertos mexicanos de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ejemplos como este, que recién está empezando a aplicarse, deberían seguirse en cada ciudad del mundo, y terminaríamos generando un ahorro energético enorme.

Vía El universal

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