POR Sustentator - 15 septiembre, 2014

Nueva edición de Green Drinks Bs.As.

Llega una nueva edición del evento de networking sobre temáticas ambientales. Les contamos los detalles del Green Drinks Buenos Aires de septiembre.

Características de un evento sustentable.

¿De qué se trata? Green Drinks es una red internacional de reuniones de networking para personas involucradas o interesadas en temas de desarrollo sostenible. Los encuentros se realizan en más de 664 ciudades del mundo y llegaron a Buenos Aires en 2007. La edición de septiembre tendrá como tema de debate e intercambio de ideas la realización de eventos sustentables.

¿Quiénes serán los oradores? Se presentarán tres iniciativas vinculadas con los eventos sustentables a través de sus representantes. Ellos son: Paula Martino, co-fundadora de GettinGreen y del proyecto Plato Lleno; Paz González, manager ambiental del Festival Lollapalooza; y Olivier Habonneaud, socio gerente de Qero Ecovasos.

¿Cuándo y dónde se llevará a cabo? La próxima edición del Green Drinks Buenos Aires se desarrollará mañana, martes 16 de septiembre, de 16 a 19 en el espacio cultural El Quetzal (Guatemala 4516, Palermo, Ciudad de Buenos Aires).

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POR Tais Gadea Lara -

Aportes y beneficios del coco

Caracterizado por ser exótico, el coco es un fruto ideal para incorporar en tu alimentación diaria durante su período de estación. Te compartimos sus aportes y beneficios más destacados.

Cocos secos.

Originario del continente americano, el coco es un fruto propio de los lugares con temperaturas cálidas y, por ello, presente también en la estación de verano. Se puede consumir el fruto de manera directa, aunque su presentación tradicional es en jugo. Hoy, los principales países productores de este fruto son Indonesia, Filipinas, India y Brasil.

Al estar ubicado en una posición preferencial en la palmera, el coco actúa como un filtrador natural del agua, que lo convierten en un alimento rico en vitaminas y minerales. Con un consumo moderado durante su temporada, el coco nos puede aportar múltiples beneficios a nuestro organismo. Les compartimos los más destacados.

Es agua. El 94% del fruto es agua baja en azúcares y grasas, por lo que contribuye en la hidratación del cuerpo. Por ello, al consumir su bebida incorporamos rápidamente todos los beneficios que se detallan a continuación.

Es rico en nutrientes. Contiene elevadas cantidades de hierro, potasio -contribuye en la eliminación de toxinas y la consecuente limpieza del organismo-, calcio, fósforo, magnesio -estos últimos tres son sales minerales que fortalecen el sistema inmune ante posibles infecciones- y vitamina E -que cumple un importante rol como antioxidante-. Además contiene oligoelementos, como el cromo, manganeso y arsénico, entre otros.

Aporta fibra. Su alto contenido en fibra le concede un rol como laxante. Además, posee enzimas naturales bioactivos que contribuyen en la mejora del proceso digestivo.

Actúa como regulador. Debido a sus propiedades y nutrientes, permite reducir el colesterol y controlar los niveles de azúcar en sangre (esto lo convierte en un alimento ideal para las personas con diabetes).

Admite usos como cosmético. El aceite de coco es empleado para hidratar la piel. Incluso, al combinarse con el shampoo, contribuye a combatir la calvicie.

Cabe destacar que el coco no es aconsejable para aquellas personas que padezcan alguna dolencia cardiovascular, debido a su elevada cantidad de ácidos grasos saturados, ni tampoco para quienes están realizando una dieta para bajar de peso, pues es un fruto alto en calorías.

Fuentes consultadas: Botanical OnlineCulturizandoInforme 21Natursan, Remedios Naturales.

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POR Tais Gadea Lara - 11 septiembre, 2014

SmartKidsLab: ciudades pensadas por los chicos

Una iniciativa que, por primera vez en Argentina, invita a escuchar y observar las necesidades, deseos, intereses de los más pequeños para pensar las ciudades. ¡Los invito a conocer SmartKidsLab!

Los chicos que formarán parte de la 1° etapa de SmartKidsLab.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 2010, el 50% de la población mundial vivía en ciudades y para 2050 se estima que ese valor ascienda al 70%, especialmente en países emergentes y en desarrollo. Cada año, la población urbana del mundo aumenta en 70 millones. ¿Qué significa? Que cada año surgirían siete nuevas megaciudades.

El concepto de sustentabilidad implica satisfacer las necesidades presentes sin alterar ni afectar las necesidades de las generaciones futuras. En este pensar en “los que vendrán” y en estas cifras llamativas sobre las grandes urbes, ¿Alguna vez nos pusimos a pensar en trabajar con estas “generaciones futuras”? ¿Alguna vez nos preguntamos qué tipo de ciudad quieren los niños? ¿Quizás con más espacios verdes? ¿Quizás con más vida social en las calles y no como arquetipos pensados para el hombre de negocios?

SmartKidsLab surgió como un espacio de encuentro para que los chicos observen su entorno, reflexionen y desarrollen ciudades más humanas e inteligentes. El propósito es ayudar a los chicos a despojarse de los preconceptos, de las respuestas impulsadas por los adultos, la televisión y la escuela, para que sean ellos mismos los que piensen las ciudades según sus visiones, creatividad y deseos.

Luedo de dos años de análisis y experimentación con niños de distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires (Argentina), mañana, viernes 12 de septiembre, comienza el 1° laboratorio de ciudades inteligentes y pensadas por chicos. En él participarán 18 chicos de entre ocho a 11 años de 13 barrios de la ciudad y cinco de la Provincia de Buenos Aires.

Durante el 2014 y 2015, los chicos pasarán por cuatro etapas de implementación basadas en un trabajo colaborativo. Iniciarán su proceso en conjunto a un grupo multidisciplinario de profesionales sensibles al proyecto (biólogos, arquitectos, abogados, historiadores, urbanistas, diseñadores, cineastas, psicólogos, entre otros), que les ofrecerán una mirada cercana a su formación a fin de facilitarles herramientas para abordar la idea de ciudad y comunidad.

En esta primera etapa, los chicos elaborarán el “anteproyecto” durante siete encuentros en el Centro Cultural General San Martín, es decir, una instancia previa a lo que será la maqueta de sus ciudades inteligentes. Sus resultados se darán a conocer en una segunda etapa en el Museo de Arquitectura y Diseño (MARQ).

Los invito a seguir esta iniciativa de SmartKidsLab bajo la premisa de pensar no solo “qué planeta le estamos dejando a nuestros chicos” sino también “qué chicos les estamos dejando al planeta”. Ese interrogante nos llevará a trabajar no para ellos sino en conjunto con ellos, sus sueños, deseos y creatividad.

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POR Tais Gadea Lara -

El renacer después de Hiroshima

Luego de un período de radiación tan impactante, como el que significó la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki en 1945, ¿Es posible que una semilla germine? Alumnos de un colegio y miembros de una universidad de Argentina pasaron del interrogante a la acción, demostrándonos cómo poder responder a esa pregunta.

Experimento.

El propósito era claro: analizar de qué manera la radiación afectaba a las semillas y comprobar si éstas podían germinar luego de semejante impacto. El experimento no surgió de científicos referentes sino de tres jóvenes curiosos del Instituto Privado Argentino Japonés “Nichia Gakuin”: Didier Amorin, Chera Fernández y Catalina Nakaganeku.

Los alumnos de 5° año explicaron que el experimento se originó tras comprobar que simientes de los árboles de Hiroshima y Nagasaki sobrevivieron a la radiación, cuando se pensaba que las bombas iban a terminar con todo.

En un trabajo conjunto con la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, el experimento consistió en una simulación de lo que ocurrió en Japón. Se armaron cuatro cajas con semillas de alpiste que habían sido sometidas a distintos niveles de radiación: la primera durante 24 horas, la segunda por 48 horas, la tercera por 72 y una muestra que no fue irradiada. Luego se trabajó para hacerlas germinar.

El proyecto fue extenso ya que recién en la segunda semana algunas semillas comenzaron a germinar. El registro fotográfico diario y los resultados favorables del experimento fueron presentados por los alumnos en el edificio universitario.

La investigación argentina se vincula al proyecto internacional, Semillas por la Pazque toma semillas de los árboles Hinco y Araucaria que resistieron a las explosiones, y las envían a diferentes países para que germinen con un mensaje de paz, de amor a la naturaleza y de no proliferación nuclear. Las semillas ya han brotado en Singapur, Rusia, Sudáfrica, Países Bajos, Colombia y ahora en Argentina.

POR Sustentator - 10 septiembre, 2014

Concurso de Agua

Una competencia con base en la concientización de uno de los recursos naturales más vitales, como el agua. Los invitamos a conocer de qué se trata y sumarte con sus propuestas!

(Hoja en el agua)

¿De qué se trata? Es la 8° edición del Concurso de Agua que busca evaluar, seleccionar y apoyar iniciativas de organizaciones sociales vinculadas con el agua. El concurso es organizado por la Fundación Vida Silvestre y la empresa Coca-Cola de Argentina.

¿Quiénes pueden participar? Organizaciones sin fines de lucro que presenten proyectos sobre cualquiera de las siguientes dos temáticas: manejo, conservación y restauración de humedales y bosques; o acceso y uso sustentable del agua.

¿Cuál es el premio? Los tres proyectos ganadores recibirán un monto de $260.000 para poder llevar a cabo sus iniciativas.

¿Cuándo y cómo participar? Podés presentar tu proyecto hasta el 22 de septiembre. Para más información, podés escribir a concurso@vidasilvestre.org.ar

PUBLICADO EN AguaDestacadosEventos
POR Sustentator -

Los árboles no mueren de pie

Mucho se habla de la importancia de los bosques en el planeta, describiéndolos como “los pulmones” de la Tierra. El título sin dudas es justificado: los árboles son los responsables de proveernos de aire puro, absorbiendo el dióxido de carbono (CO2) que se encuentra en la atmósfera.

Bosques como pulmones del planeta.

Por Soledad Riestra

Considerando este rol fundamental de los bosques para la supervivencia de los seres vivos en el planeta, (y sumando, por un lado el aumento desmesurado de producción de dióxido de carbono (CO2), y, por el otro, la tala indiscriminada de árboles y deforestación de los últimos 100 años -ambos consecuencia de la actividad productiva humana-) la ecuación es muy sencilla.

Si bien no se puede predecir con exactitud el impacto de este cóctel mortal, muchos científicos han levantado la bandera roja de alerta frente a los periódicos desastres naturales de origen climático, como los frecuentes tsunamis en el continente asiático, las inundaciones en el Reino Unido a principios del 2014 y los huracanes en Estados Unidos y Centroamérica en los últimos 5 años, entre otros. Todo esto sin contar la grosera pérdida irreparable de biodiversidad que el aumento de las temperaturas y la destrucción de ecosistemas produce, también con un alto impacto en nuestras vidas. Ahora, la gran pregunta es: ¿Cómo es que todos estos hechos están relacionados entre sí?

La diferencia entre ver el árbol y ver el bosque

Imaginate que la Tierra es como un gran cuerpo humano, compuesto por órganos, vasos sanguíneos, células… todo conectado entre sí, constantemente funcionando en pos de encontrar el balance que permite sostener la vida: la correcta temperatura, oxigenación e incorporación de nutrientes. Así como en nuestro cuerpo es muy fácil notar cuando alguna parte está dañada o enferma todo el resto se ve afectado también, en mayor escala, el funcionamiento de nuestro planeta puede ser entendido de la misma manera: como un gran sistema donde todo se encuentra interconectado.

En el caso de los bosques, cuando talamos un árbol, se producen los siguientes efectos-cadena, entre otros:

– Los animales, plantas y bacterias que viven en relación a dichos árboles perecen frente a la falta de un hábitat donde desarrollarse.

– El suelo de los bosques queda desprotegido frente a las lluvias y el sol. El resultado: un círculo negativo de erosión e inundaciones.

– La destrucción de la biodiversidad que habita en dichos suelos empeora aún más su vulnerabilidad ante el sol y las lluvias, produciendo daños irreparables en los mismos.

– La sobreabundancia de agua produce, a su vez, mayor evaporación en contacto con el sol, lo que genera más lluvias.

– La capacidad total del ecosistema (es decir, de la Tierra) de absorber CO2 se ve significativamente reducida, aumentando la contaminación y la temperatura.

Por último, un dato a tener en cuenta: si bien plantar árboles es sumamente valioso, cabe destacar que un árbol no empieza a absorber CO2 hasta que llega a los 20 años de edad. Es más, durante todo ese tiempo casi emite más CO2 del que absorbe. Con lo cual, plantar nuevos árboles es una estrategia de largo plazo que no reemplaza la necesidad, en el corto plazo, de cuidar los árboles maduros.

¿Qué puedo hacer yo?

Frente a este panorama de tal magnitud, es importante reconocer aquellas cosas que, como individuos y familias, podemos hacer para disminuir e incluso revertir esta tendencia. Por más “pequeñas” que nos parezcan estas acciones, no lo son. Al contrario, es únicamente desde la cotidianeidad de nuestras vidas que podemos alcanzar la grandeza del “Ser Sustentable”, y recrear un mundo sano, vivo y floreciente para nuestras futuras generaciones.

– Las 3 “R” (Reducir, Reutilizar, Reciclar): En un cálculo muy apoximado, una persona utiliza alrededor de 500.000 hojas por año, lo que equivale a 59 árboles adultos. Si lo multiplicamos por los 6 billones de habitantes que somos, por año necesitaríamos 354 billones de árboles. Todo esto sin contar el agua y los contaminantes que la industria papelera produce. Una cifra, desde ya, totalmente insostenible. Por ello, incluimos aquí algunas estrategias:

Reducir el consumo de papel y derivados de la madera: imprimir lo mínimo indispensable y hacerlo doble faz; regalarle pizarras a los niños para dibujar en vez de darles hojas de papel; disminuir los envoltorios de papel en regalos, comida, etc. Realizar mantenimiento periódico a los muebles de madera para evitar su degradación y aumentar su tiempo de vida también ayuda a reducir nuestro consumo de madera.

Reutilizar las cajas de cartón, el papel de regalo, los diarios y revistas, son algunos ejemplos de papel que se puede reutilizar. También podés hacer anotadores con los recortes de papel que te sobren de impresiones y folletos. Por último, reutilizar la madera de muebles viejos para fabricar nuevos es una linda tarea que además fomenta la creatividad!

Reciclar. Lleva tu papel y cartón a un centro de reciclado para su reutilización. También podés comprar, en vez de papel regular, papel y cuadernos hechos con papel reciclado. Comprar madera reciclada para fabricar o reparar muebles también es posible. Podés hacer unos sillones increíbles tan sólo con pallets!

La concientización es un paso fundamental en el camino hacia descubrir nuevas formas de ser y vivir que favorezcan el florecimiento de la vida humana y no humana en el planeta. Por eso finalizamos esta nota con una linda actividad para compartir con amigos, hijos, sobrinos: reciclar papel en casa a través de 4 pasos bien sencillos.

POR Agostina Mileo - 9 septiembre, 2014

En busca de la verdura perfecta

La movida gourmet traspasó los límites de los restaurantes hace mucho. ¿Será la inflación, la moda, los medios? Lo cierto es cada vez ocurre menos que nos juntamos con amigos y pedimos pizza. Ese compañero de colegio que no salía de la milanesa con papas fritas te recibe con unos buñuelos de quinoa con vegetales al vapor que están tremendos. Te ves frente a la olla de tu abuela preparando un curry para 10. Y obvio, con todo este espectro maravilloso, te empieza a preocupar que la industrialización masiva de los alimentos de por tierra con la variedad de ingredientes recién descubierta.

Vegetales en la mesa.

Por más cool que te haga sentir meter hinojo en la ensalada, por suerte no sos el único. Los “foodies” (algo así como los “hipsters” de la comida) proliferan por todo el mundo. Y como todo lo que suma adeptos, crean nuevas demandas para el mercado.  Así que mientras la mayoría de los laboratorios universitarios se ocupan de mejorar el maíz o la soja para hacerlos más productivos, en la Universidad de Wisconsin-Madison chefs y cultivadores se juntaron para desarrollar vegetales con mejor sabor.

Como Wisconsin está entre los tres estados con mayor producción de choclo congelado y en lata, chauchas y arvejas, la universidad tiene lazos con los agricultores desde hace tiempo. En los últimos años, los productores señalaron que con el cambio en la alimentación, las granjas orgánicas, los mercados  y los restaurantes “del campo a la mesa” están experimentando un crecimiento exponencial. El desafío entonces es mejorar los productos, vender vegetales que a los consumidores les vayan a gustar, incluso si no pueden decir por qué una variedad de maíz es mejor que la otra.

El profesor de horitcultura, Julie Dawson, lidera este proyecto, en el que los chefs y los agricultores trabajan con un equipo de investigación para descubrir qué hace a una verdura más rica que otra. La idea es producir vegetales con un sabor característico que sean fáciles de cultivar. Para ello, los participantes reciben semanalmente una caja con productos que deben evaluar dentro de una escala del uno al cinco en aspectos como la dulzura y la textura.

Para Dan Bonanno, chef en A Pig in a Fur Coat, el mayor hallazgo hasta ahora fue una variedad de maíz: “Lo mordí y fue como estar comiendo una pera. Servía para hacer una buena salsa o inclusive helado porque naturalmente era súper dulce, de textura mantecosa y tenía mucha agua”. El maíz dulce -al que los estadounidenses están muy acostumbrados- se pone gomoso al incluirlo en un plato como el risotto, además de interferir con los otros ingredientes por su sabor.

Los miércoles, chefs, productores y consumidores prueban y califican los vegetales cultivados en el campo de la universidad. Tomates, morrones y melones entran en un sistema de información que equipara las calificaciones de los chefs con las del público general para desarrollar un sistema de evaluación. Esto permite seleccionar entre miles de prospectos aquellos que parecen ser más sabrosos antes de comenzar con la siembra.

La idea del proyecto es entender qué buscan los chefs para poder producirlo. Como el sabor es lo más difícil de modificar, primero se concentran en este aspecto. Actualmente, los productores encuentran una relación inversa entre sabor y fragilidad de la fruta. Las variedades más sabrosas se dañan más fácilmente, pero si se van a vender localmente esto no es un problema.

La necesidad de elegir qué comemos está empezando a traspasar los aspectos inherentes a las técnicas de producción para concentrarse en qué sabores queremos en nuestro plato. Lo alternativo solo lo es hasta que se vuelve rentable para muchos. Las reglas del juego nunca estuvieron ocultas, y probablemente seamos más los preocupados cuando las verduras orgánicas también brillen en las góndolas sin hojas machacadas.

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POR Rodrigo H. Vegas - 4 septiembre, 2014

Un auto en búsqueda de la eficiencia energética

El Mercedes Benz B F-Cell es un ejemplo de cómo concebir un automóvil que sea eficiente en múltiples aspectos; un recorrido por sus características más destacadas.

Los actores Joshua Jackson y Diane Kruger, protagonistas del proyecto.

Entre las múltiples iniciativas positivas desde el punto de vista ambiental que están caracterizando a este 2014, no quería dejar de compartirles esta experiencia que demuestra que tecnología, innovación y sustentabilidad pueden ir de la mano (o sobre cuatro ruedas).

El año pasado tuve oportunidad de conocer en el Salón del Auto Eléctrico de Barcelona, España, una de las propuestas de Mercedes Benz para repensar la industria automotriz con base en la sustentabilidad: el vehículo Clase B F-Cell. Se trata de una alternativa que demuestra nuevos conceptos aplicados desde el diseño y la producción para que su utilidad posterior por el cliente sea lo más eficiente posible.

Sus características distintivas

El Mercedes Benz Clase B F-Cell es un auto eléctrico, pero con una batería muy distinta de la que tradicionalmente se observa en este tipo de vehículos. El F-Cell posee pila de combustible de hidrógeno que, al juntarse con el oxígeno del aire, produce agua y electricidad. Estas características le permiten alcanzar una velocidad máxima de 170 km/h y una autonomía de más de 400 kilómetros bajo condiciones difíciles (como un desierto u otros espacios naturales con elevadas temperaturas).

Además de ser una propuesta alternativa en términos de suplantar el combustible proveniente de recursos fósiles, el F-Cell posee una característica adicional destacada. En febrero de este año, la compañía automovilística demostró que el vehículo era capaz de generar agua potable para el consumo humano.

Lejos de estar en la cima de las compañías automotrices con tecnología sustentable, Mercedes Benz trabajó durante dos años en brindar mayores características ecológicas al vehículo. El producto de esta investigación fue una tecnología que, a través de un proceso químico interno que genera electricidad para el vehículo, permite emitir agua por el tubo de escape. Cabe destacar que el desarrollo tecnológico incluye que el agua sea el único compuesto que el auto elimina hacia el exterior.

Con el propósito de demostrar las nuevas posibilidades del vehículo, la empresa invitó a la pareja de actores Diane Kruger y Joshua Jackson a realizar una travesía durante tres días por el desierto del Valle de la Muerte, en California, Estados Unidos.

¿El desafío? No podían llevar consigo ningún tipo de líquido, sino que su único acceso al agua sería el agua proveniente del auto. Un dato importante: las condiciones extremas de dicho desierto hacen que una persona sólo pueda resistir 14 horas aproximadamente sin beber.

El resultado de la travesía fue contundente: el auto expulsó 21 litros de agua, a través de la pila de combustible de hidrógeno, durante los tres días de aventura, en un clima con desafíos extremos dado los 50ºC de temperatura. Los actores lograron satisfacer sus necesidades de hidratación gracias a él. A través de esta aventura, Mercedes Benz demostró que el agua expulsada por el tubo de escape es perfectamente potable y consumible. Además, permite ofrecer un vehículo que en lugar de devolver gases contaminantes al planeta, nos provee de un recurso valioso para satisfacer una necesidad vital.

Expectativas futuras

Durante el evento en Barcelona era difícil de esperar que este vehículo se comercialice de manera masiva en el mercado. Sin embargo, luego de la prueba experimental en el desierto, Mercedes está poniendo sus esfuerzos (corporativos y económicos) para poder lanzarlo antes de 2016, y competir con posibles modelos similares de otras marcas automovilísticas que ya están trabajando en esta misma línea, como Hyundai.

Si bien es cierto que aún hay ciertas controversias respecto del uso del hidrógeno y de los posibles costos de la infraestructura necesaria para poder recargar el hidrógeno a alta presión, me parece interesante remarcar esta iniciativa como una combinación perfecta entre la tecnología y una industria tan poderosa como la automotriz pueda buscar una solución sustentable en sus tres dimensiones (social, económica y ambiental), pero por sobre todo que maximice la eficiencia desde la producción del vehículo hasta el uso posterior por el usuario.

POR Tais Gadea Lara - 2 septiembre, 2014

Cine ambiental: “Project wild thing”

¿Qué pasaría si en lugar de querer venderte un auto, una remera o una simple galletita, alguien decidiera ofrecerte como producto la naturaleza? ¿Qué pasaría si empleáramos las herramientas y estrategias del marketing para ayudar a que los niños se reencuentren con la madre Tierra? Los invito a charlar a ustedes (adultos y niños) sobre Project Wild Thing.

Foto: “Project wild thing”

El filme parte de una realidad actual muy concreta: la tecnología ha logrado apoderarse del tiempo e interés de los niños quienes han perdido todo atractivo por pasar una tarde con amigos en el parque y prefieren reemplazarlo por horas de videojuegos en el que, quizás, interactúan virtualmente con otros, pero en un parque “ficticio”. ¿Cómo fue que nuestra sociedad llegó a este punto? ¿Qué consecuencias puede tener esta situación para el desarrollo cognitivo y social de los más pequeños?

Con una propuesta dinámica e interactiva, David Bond busca dar respuesta a estos interrogantes a través de una idea revolucionaria: realizar una campaña de marketing donde su producto estrella sea la naturaleza. Su objetivo es igual de concreto que la problemática: que los niños regresen a entrar en contacto con el verde, con el maravilloso mundo natural (incluso en una ciudad en constante crecimiento urbano como Londres).

Para ello, Bond consulta a expertos de diferentes disciplinas que, en una modalidad propia del género documental, nos invitan a comprender la importancia de la problemática y la necesidad de comenzar a actuar al respecto. La narrativa se presenta con un ritmo propio a partir del cual combina a la perfección la investigación con la experimentación, la seriedad de las causas y consecuencias con el divertimento de la propia experiencia, la alegría de alcanzar éxitos y la desilución de enfrentarse a un sistema comercial y publicitario perverso en constante funcionamiento.

Desde el punto de vista técnico, son de destacar las ilustraciones interactivas de Bond para dar cuenta de su “proyecto salvaje”. Las locaciones elegidas, tanto en Londres como en otras ciudades de Inglaterra, contribuyen a una fotografía llamativa e inspiradora. Los diferentes aspectos se unen a la perfección en un documental con información de relevancia, que sabe mantener despierto el interés del espectador a lo largo de su duración. Al salir de la sala, estoy segura que más de un espectador regresará a su casa y saldrá a jugar al parque con sus hijos, sobrinos, nietos, amigos. ¿Vos, ya lo hiciste?

Si uno lee la sinopsis de Project wild thingpodría llegar a pensar que es solo una película para pasar el rato o que, incluso, está dirigida a los más chicos. Sin embargo, la producción británica es una excelente oportunidad para empresarios y emprendedores que ven en la sustentabilidad una forma de interactuar con la sociedad. Es una película que los niños pueden disfrutar, pero cuyo principal destinatario son aquellos adultos que tienen en sus manos la posibilidad de cambiar la situación actual y ofrecerles un presente y un futuro a los niños más rodeados de los múltiples beneficios de la naturaleza. ¿Estaremos ante el mejor “producto” del mundo?

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POR Agostina Mileo -

Árboles bioluminiscentes

“Si los árboles dieran wi-fi empezaríamos a plantarlos en todos lados. Lástima que sólo nos dan el oxígeno que respiramos”, dice una placa repetida hasta el cansancio en las redes sociales. ¿Y si nos dieran luz? ¿Qué pasaría si pudiéramos transformar las arboladas citadinas en nuestra estructura de alumbrado público?

Árboles bioluminiscentes

El equipo de Dan Roosegaarde se hizo la misma pregunta. El diseñador alemán, que ya desarrolló prototipos de árboles que remueven las partículas del smog, se encuentra trabajando con bacterias y medusas bioluminiscentes. Su idea es poder llevar esta característica a las plantas y crear árboles que sean capaces de emitir su propia luz. “Cuando una medusa está en las profundidades del océano fabrica su propia luz. No tiene pilas, ni un panel solar, ni paga una factura. Lo hace de manera completamente autónoma. ¿Qué podemos aprender de eso?”, dice Roosegaarde.

El concepto de árbol que brilla en la oscuridad está dando vueltas hace tiempo. En la Universidad de Cambridge, un grupo modificó el material genético de luciérnagas y una bacteria luminiscente (Vibrio fischeri) para promover la producción de enzimas que luego puedan ser insertadas en el genoma de otras especies y transmitir esta característica.

En 2010, Plos One publicó la investigación de Alexander Krichevsky en la State University of New York. El concepto es parecido al de Cambridge; aisló la enzima luciferasa de la photobacterium legionati. Esta enzima cataliza la producción de los compuestos que se necesitan para producir luz mediante un operador, el lux operon. Krichevsky generó dos tipos de planta doméstica que tenían entre sus genes este lux operon bacteriano. Como resultado, las plantas producían luciferasa y su sustrato, los luciferinos. A partir de esta innovación, Krichevsky fundó Bioglow, una compañía para comercializar plantas autoluminiscentes (capaces de producir su propia luz). Este año lanzaron la Starligh Avatar, su primer planta que brilla en la oscuridad.

Roosegaarde y Krichevsky están trabajando juntos en una instalación a gran escala. Su idea es utilizar estas plantas para dar una idea de cómo se verían las calles si se pudiera trasladar esta tecnología a los árboles. “Sería fascinante poder tener estos paisajes sin fuentes externas de energía que a la vez resultan increíblemente poéticos”, agrega Roosegaarde.

El estudio del alemán además trabaja en un proyecto llamado Glowing Nature, que no involucra modificaciones genéticas. Su idea es utilizar hongos bioluminiscentes para crear una “pintura biológica” que pueda aplicarse a los árboles. Los ensayos comenzarán este año.

Considerando que ya está abierta una campaña para financiar proyectos de este tipo en Kickstart, el interés parece ser alto. En un futuro cercano, la ciudad de las luces y la ciudad verde podrían ser el mismo lugar.

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POR Tais Gadea Lara - 1 septiembre, 2014

Cine ambiental: “Seeds of time”

Un documental sobre alimentación, pero no acerca de lo que comemos, sino de dónde comienza todo el proceso. Un documental sobre conservación, pero no de los animales o las plantas, sino de otro elemento indispensable. Un documental sobre recursos energéticos, pero que nunca se refiere al petróleo. Los invito a conversar sobre Seeds of time. 

Imagen del documental “Seeds of time”

Cuando hablamos de conservación nos referimos a la protección de la vida en todas sus formas para garantizar su existencia presente y futura. ¿Alguna vez nos pusimos a pensar en la conservación de un recurso energético tan indispensable y valioso como las semillas? ¿Alguna vez pensamos que los efectos del cambio climático y las acciones del hombre inciden en la desaparición inminente de miles de especies de semillas? El documental Seeds of time nos invita a realizarnos estos interrogantes y encontrar soluciones.

Con características propias del género documental, el filme expone narrativamente diferentes casos y modalidades de conservación de semillas que permitirían garantizar la existencia de este recurso en el futuro. El banco de semillas, localizado en Noruega, es un ejemplo de cómo se puede trabajar interdisciplinariamente en pos de la agrobiodiversidad.

El documental incluye entrevistas a referentes del sector agroindustrial de diferentes partes del mundo, tanto de los laboratorios más sofisticados de Europa, como los agriculturores tradicionales de América Latina. Además, muestra escenas de reuniones y conferencias de eventos tanto de su realizador como de otros referentes que evidencian cómo se trabaja para alcanzar el objetivo.

Una propuesta interesante para repensar los orígenes de nuestra alimentación y el hecho de que los efectos del cambio climático son mucho más abarcativos de lo que creemos.

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POR Tais Gadea Lara - 31 agosto, 2014

Cine ambiental: “Revolution”

Créditos en pantalla, silencio profundo y lo que empezó siendo un par de manos juntas se terminó convirtiendo en una sala llena de aplausos. Una mezcla de emociones encontradas me acompañaban en mi camino fuera de la sala. En ese mismo instante en el que la película terminaba, su inspiración comenzaba en cada uno de los espectadores. Los invito a conversar sobre Revolution

Canadian Lynx.

“El problema del cambio climático pareciera centrarse siempre en la superficie terrestre y en verdad sus principales consecuencias se advierten primero en el océano”, plantea Rob Stewart, dando cuenta de la principal narrativa de su segunda producción cinematográfica. Revolution es una búsqueda de respuesta que le surgió a Stewart, luego de un primer documental dedicado a la problemática de extinción de los tiburones. Ahora el análisis es más profundo (tanto como el oceáno).

El joven cineasta parte de la acidificación de los oceános para encontrar sus causas y argumentaciones. Este viaje llevará al espectador a conocer las criaturas más increíbles del fondo del mar, aprender sobre la deforestación y sus efectos en la fauna y flora, advertir las actividades que contribuyen a la generación de dióxido de carbono (CO2), e introducirse en las cumbres que reúnen a políticos en búsqueda de acuerdos de acciones frente al cambio climático (que lamentablemente parecen quedarse sólo en eso: búsqueda).

A través de una espectacular fotografía, el filme nos invita a conocer lugares remotos, paraísos naturales y especies inigualables que, si no comenzamos a actuar rápido, dejarán de existir en un muy poco tiempo. Allí donde parece que el filme comienza en algo tan pequeño al fondo del océano luego se convierte en una aprendizaje constante en el mar y la tierra, en el cielo y en el agua, en la ciudad y en el campo.

Sin embargo, más allá de todo aspecto técnico excelentemente realizado, lo que hace Revolution tan particular es el mensaje que busca dejar no solo dentro de una sala de cine, sino en toda la sociedad. El llamado a la acción pacífica, basada en los principios y valores de cada uno, se dirige a quienes más afectados se ven por el cambio climático: los niños y jóvenes. “Se trata de mi futuro”, grita un niño frente a políticos adultos a quienes nos pareciera importarles ni siquiera su propio presente.

Revolution es una nueva mirada para observar el cambio climático. Es una invitación a empezar a actuar activamente desde el lugar de cada uno. Es un alerta para no esperar que los políticos sean los que solucionen los problemas ambientales, sino que es en la sociedad de donde pueden surgir los verdaderos cambios. Quizás de lo que se trata es de R(evolucionar) como jóvenes, como niños, para poder así (r)EVOLUCIONAR como sociedad, como planeta, como naturaleza.

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