Calentamiento Global
El calentamiento global, es decir, el aumento de las temperaturas medias del globo, es una realidad que viene siendo medida y estudiada desde hace mucho tiempo. Desde principios del siglo XIX, se ha observado un incremento de 0,5 ºC la temperatura media de la superficie terrestre, y este aumento, pese a lo pequeño que parece, trajo consecuencias en el clima, la agricultura, la flora y la fauna.
Existen diversas teorías que intentan explicarlo: variaciones en los ciclos solares, ciclos orbitales característicos de nuestro planeta o gases de efecto invernadero generados por el hombre. De todas ellas, la última teoría es la que tiene mayor consenso científico y la que se piensa causante principal del calentamiento.
El efecto invernadero es un fenómeno de escala planetaria que se ha vuelto muy “popular” en la última década. Ocurre cuando los componentes gaseosos de la atmósfera retienen parte de la energía que nos llega en forma de radiación desde el Sol, conduciendo a un equilibrio térmico entre emisión y radiación solar. Este efecto ha mantenido desde épocas prehistóricas la temperatura de la Tierra dentro del intervalo en el que se cree que puede desarrollarse la vida. No obstante, fuera de su equilibrio habitual, y cambiando de forma abrupta, puede representar una seria amenaza.
Si bien nuestra capa gaseosa protectora está conformada principalmente por Nitrógeno (78,084 %) y Oxígeno (20,946%), son las sustancias con presencia minoritaria las que realmente tienen un papel importante: Dióxido de carbono, vapor de agua, metano, ozono, óxidos de Nitrógeno y clorofluorcarbonados (CFC). Los integrantes de esta lista son conocidos como GEI o “gases de efecto invernadero”. Salvo los CFC, que fueron artificialmente creados por el hombre, todos son gases presentes en la naturaleza desde antes del despertar industrial de la humanidad, aunque por supuesto, en concentraciones menores a las actuales.
Cada gas de efecto invernadero tiene mayor o menor potencial de efecto invernadero (GWP), según sus propiedades físicas y su tiempo de permanencia en la atmósfera. A modo de referencia, el GWP de cada GEI se cuantifica según masa equivalente de CO2 y según un horizonte de tiempo (20, 100 o 500 años). Resulta entonces que, a 100 años, el metano es 25 veces más potencial que el CO2, el óxido nitroso 298 veces y el tetrafluoro etano (conocido como el refrigerante R-134a) 1400 veces. Vale decir que, a pesar de ser otro GEI, este análisis no se realiza para el vapor de agua puesto que su concentración en el aire (humedad) está íntimamente relacionada con la temperatura de la atmósfera. No obstante, se reconoce que un incremento en la vaporización de agua y una mayor cantidad de nubes puede impactar en el clima de manera incierta.
Además de este potencial de efecto invernadero, para cada gas cuenta la cantidad neta que se emite al ambiente. Tal es así que el CO2 contribuye realmente con el 75% del efecto invernadero antropogénico, el metano con el 15%, el óxido nitroso con el 6% y los CFC con porcentaje restante.
En concreto, la cantidad de CO2 emitida a la atmósfera equivale a 31 toneladas de CO2, una cantidad atribuible en un 24% a América del norte, un 4% a América del sur, un 22% a Europa y Eurasia, un 6% al medio oriente, un 3,5 % a África y el 40,5 % restante a Asia Pacífico. A su vez, de este grupo, China emite por lejos, mucho más que el resto, alcanzando por si sólo el 24% de las emisiones globales.
El calentamiento global es un hecho. Desde 1800 hasta la fecha, la concentración de CO2 atmosférico aumentó desde 280 ppm hasta 380 ppm, una cantidad que el hombre durante todo su desarrollo como especia, jamás presenció, al menos hasta ahora. Según las tendencias actuales, el panel intergubernamental sobre el cambio climático (IPCC) estima que con las tendencias actuales se puede alcanzar, hacia el año 2050, un equivalente de 550 ppm y un incremento en las temperaturas medias anuales de más de 3ºC, o de 2ºC si mediante medidas de mitigación de emisiones no se llegue a sobrepasar los 450 ppm de CO2.
Las consecuencias de este aumento promedial en temperatura generaría diversas consecuencias, según el lugar del mundo: temperaturas más extremas (tanto altas como bajas), aumento en las precipitaciones, sequías, inundaciones, fusión de glaciares, aumento del nivel del mar y desaparición de zonas costeras. La altísima interacción entre los distintos factores climáticos hace que las consecuencias del calentamiento global sean poco predecibles y que el acto de alterar el globo en base a emisiones de actividades industriales sea un experimento temerario.
Las emisiones de CO2 hoy en día siguen aumentando.El cambio a futuro, requerirá una movilización gradual hacia un desarrollo humano desvinculado del CO2, caracterizado por una matriz energética renovable, de mínimo impacto ambiental y un nivel de conciencia mayor.
Fuente: Learning Fundamentals Australia




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