¿QUÉ SIGNIFICA CO2E?

Toda acción humana se traduce en un impacto ambiental. La generación de energía no está exceptuada de esta regla. Una de las maneras de medir los impactos que cierta actividad, organización o individuo generan sobre nuestro planeta es a través de la huella de carbono.

La huella de carbono se entiende como la totalidad de los gases de efecto invernadero (GEI) emitidos a la atmosfera de manera directa o indirecta. Se mide en masa de CO2 equivalente (CO2e). Para obtener el valor de esta masa, se realiza un inventario de emisiones, siguiendo normativas internacionales tales como la ISO 14064, PAS 2050 o GHG Protocol entre otras.

Para la Argentina, en el rubro energético que es el que nos compete en Sustentator Energía, se ha calculado que cada kWh de energía generada equivale a 389 gramos de CO2e emitidos a la atmósfera. Este valor es válido para la generación de energía a partir de fuentes fósiles. Cuando la energía se genera a partir de fuentes renovables, se entiende que cada toda esa masa de CO2e por cada kWh generado se evitaron de emitir.

Cada una de nuestras instalaciones tiene el potencial de generar una cierta cantidad de energía a lo largo de su vida útil. Toda esa energía, la traducimos en gramos de CO2e y este es el valor que trasladamos a nuestra calculadora de emisiones.

Para los casos en donde la actividad genera huella, en vez de evitarla, es posible implementar una estrategia de reducción y/o compensación de emisiones, a través de diferentes programas, públicos o privados.

El CO2e corresponde no solo a CO2, si no a la equivalencia en dióxido de carbono de los seis gases de efecto invernadero regulados en el Protocolo de Kioto: dióxido de carbono, metano, oxido nitroso, perfluorocarbonos, hidrofluorocarbonos y hexafluoruro de azufre.

La concentracion de CO2 atmosférico se viene incrementando desde la epoca preindustrial (año 1.750) desde un valor de 280 ppm (partes por millon) a mas de 400 ppm en estos últimos años. Se estima que 2/3 de las emisiones proceden de la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbon), mientras que 1/3 procede del cambio en la utilización del suelo (incluida la deforestación). Del total emitido solo el 45 % permanece en la atmósfera, el 30 % es absorbido por los océanos y el restante 25 % pasa a la biosfera. Por lo tanto, no solo la atmósfera está aumentando su concentracion de CO2, también está ocurriendo en los océanos y en la biosfera.

Si bien el CO2 no es el único gas responsable del efecto invernadero, es el más influyente y el que más está aumentando su concentración en el aire a lo largo de los últimos 50 años.